Las cuotas de medicina prepaga registraron en febrero de 2026 un aumento interanual promedio del 34,5%, superando por 3,5 puntos porcentuales a la inflación general, que fue del 31%, según datos del INDEC y la Superintendencia de Servicios de Salud.
Este comportamiento consolida una tendencia de ajustes por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC), impulsada por la desregulación de precios iniciada a fines de 2023, que permitió a las empresas del sector alinear sus ingresos con la evolución de los costos operativos, las paritarias del sector sanitario y el encarecimiento de la tecnología médica importada.
Durante el último año, las principales operadoras aplicaron aumentos mensuales que oscilaron entre el 2,4% y el 3,2%, con el objetivo de sostener la estructura del sistema. Sin embargo, en una mirada de largo plazo, la brecha es aún mayor: desde diciembre de 2023 hasta febrero de 2026, la salud privada acumuló una suba del 312%, frente a una inflación general del 200% en el mismo período.
Este diferencial de 112 puntos porcentuales ubica a la medicina prepaga entre los rubros con mayor variación dentro de la canasta de consumo de los hogares de ingresos medios y altos. Actualmente, el costo de un plan intermedio para una familia tipo representa el 18,5% de un salario registrado, cuando en febrero de 2025 demandaba el 16%, lo que evidencia una creciente transferencia de recursos hacia la salud privada.
Si bien los servicios públicos registraron aumentos aún mayores tras la eliminación de subsidios, la medicina prepaga mantuvo una curva de subas constante, vinculada a la inflación de costos. No obstante, la persistencia de incrementos por encima del IPC mantiene bajo presión la tasa de afiliación, mientras el sistema busca equilibrar su sostenibilidad financiera con la capacidad de pago de los usuarios en un contexto de ingresos reales estables.
