La Legislatura de Mendoza comenzó a darle forma concreta a la comisión Bicameral de Futuro, un organismo creado por ley para analizar escenarios de largo plazo y trasladar esas proyecciones a políticas públicas. En su última reunión, los legisladores avanzaron sobre la metodología de trabajo, el reglamento interno y la conformación del consejo consultivo que acompañará a la comisión.
La comisión está integrada por 16 legisladores, ocho senadores y ocho diputados, y es presidida por el oficialismo. Su creación surgió del denominado “Pacto ConCiencia Mendoza 2050”, firmado en la Legislatura por representantes del Estado, universidades, cámaras empresariales, organizaciones sindicales y sectores científicos y culturales.

El esquema de trabajo quedó dividido en seis mesas temáticas: educación, pensamiento crítico y bienestar; futuro del trabajo, producción y juventudes; economía del conocimiento, inteligencia artificial e innovación; transición energética, minería crítica y agro; cambio climático y recursos hídricos; y logística, conectividad bioceánica y arraigo.
La intención es que esos grupos no trabajen solamente sobre la coyuntura. La ley establece que la Bicameral deberá elaborar informes provinciales de futuro con un horizonte mínimo de 15 años, además de estudios sectoriales destinados a identificar tendencias, riesgos y oportunidades para Mendoza.
Otro de los puntos que comenzó a definirse es la incorporación de un Consejo Consultivo Académico Permanente, que incluirá universidades y especialistas de distintas disciplinas. La comisión también inició contactos con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), desde donde ofrecieron capacitación y cooperación técnica.
Entre las próximas tareas aparece la elaboración de una agenda común para 2027 y la definición de las entidades que serán convocadas para participar. Los legisladores también evalúan llevar la comisión a distintos departamentos para incorporar una mirada territorial al debate.
El desafío será transformar este nuevo ámbito legislativo en una herramienta concreta para anticipar problemas, en lugar de limitarse a producir diagnósticos. La primera etapa, por ahora, está concentrada en establecer quiénes participarán, cómo se trabajará y cuáles serán las prioridades de una agenda pensada para la Mendoza de las próximas décadas.
