La Dirección General de Escuelas (DGE) reforzó las tareas de mantenimiento en los establecimientos educativos de Mendoza ante el escenario climático asociado al fenómeno de El Niño, que podría generar episodios de lluvias intensas durante los próximos meses.
Según informó el subsecretario de Infraestructura Escolar, Cultural y de Infancias, Carlos Daparo, actualmente más de 350 escuelas están siendo intervenidas en distintos puntos de la provincia. El foco está puesto principalmente en los techos, uno de los sectores más vulnerables frente a precipitaciones abundantes.

El funcionario señaló que la Provincia viene trabajando desde hace tres años en tareas de reparación y mantenimiento y que, ante la llegada del fenómeno climático, decidió acelerar algunos procesos. En ese marco, el Gobierno prevé una inversión superior a $65.000 millones en reparaciones y mantenimiento de edificios escolares.
Entre las obras se incluyen reparaciones de filtraciones y, en los casos que requieren trabajos de mayor magnitud, el reemplazo de cubiertas de techos. Sin embargo, muchas de estas intervenciones deben ser programadas para períodos en los que no haya estudiantes ni docentes dentro de los edificios, por lo que durante el ciclo lectivo se priorizan soluciones menores para atender problemas urgentes.
La DGE también prepara un protocolo específico de actuación frente a lluvias y tormentas, que establece criterios para preservar la seguridad de estudiantes, docentes y equipos directivos. El esquema contempla situaciones diferentes según el evento ocurra antes del inicio de clases, durante el cursado o en escuelas donde haya obras en ejecución.
La evaluación será, además, escuela por escuela. Desde Infraestructura Escolar advierten que no todos los edificios reaccionan de la misma manera frente a una tormenta, por lo que aquellos que presenten filtraciones importantes u otros riesgos podrán requerir una intervención específica y activar medidas para evitar que haya personas expuestas mientras se realizan los trabajos.
El objetivo de la estrategia es anticiparse al impacto de las lluvias y evitar que los problemas edilicios terminen afectando la seguridad o la continuidad de las clases durante la temporada de mayor actividad del fenómeno.
