La Municipalidad de Tupungato emitió este viernes un comunicado oficial luego de la difusión pública de presuntas conversaciones de WhatsApp entre una funcionaria y un agente municipal que generaron revuelo en todo el Valle de Uco. “Con el fin de brindar claridad a la comunidad”, informó el Ejecutivo local, se instruyó al área legal para que inicie una investigación interna destinada a esclarecer los hechos y determinar las medidas correspondientes dentro del marco legal vigente.
El caso se conoció en medio de un clima provincial ya caldeado por los escándalos vinculados a controles de alcoholemia. Desde hace días, la agenda pública está atravesada por la detención del concejal sanrafaelino Martín Antolín, quien fue interceptado manejando alcoholizado en la calle Arístides Villanueva, donde registró 1,15 gramos de alcohol por litro de sangre. El episodio derivó en fuertes críticas, entre ellas la del gobernador Alfredo Cornejo, quien consideró que el edil del Partido Libertario “debe renunciar” porque “lo más saludable es dar el ejemplo”.
En este contexto, la polémica llegó ahora a Tupungato. De acuerdo con los mensajes que se viralizaron durante la madrugada, la directora de Seguridad Ciudadana, Yemina Sagas, habría mantenido un intercambio con un preventor municipal en momentos en que se preparaba un operativo de alcoholemia en el departamento. En la conversación, que habría ocurrido cerca de las 5 de la mañana de un domingo, la funcionaria le consulta al agente por la ubicación de los puestos de control mientras le advierte que ella y sus acompañantes estaban saliendo de una fiesta.


En los mensajes, Yemina Sagas describe los dos autos en los que se desplazaban y le avisa al agente para que el resto del personal “los deje pasar”. El preventor, identificado como “V”, responde con un tono jocoso y le asegura que “nadie va a parar ese auto”. Luego, continúa la interacción enviando audios —cuyo contenido no se conoce— mientras la funcionaria agrega que uno de los vehículos pertenece a “un penitenciario y una policía”, sugiriendo que preferirían evitar “actuaciones”.
La filtración de la charla se hizo viral rápidamente y generó preocupación institucional, motivo por el cual el Municipio decidió activar una investigación formal. Mientras tanto, el caso se suma a una cadena de episodios que, en menos de una semana, colocaron bajo la lupa la conducta de funcionarios públicos frente a los controles de tránsito.
