Hay historias que parecen escritas para una telenovela. Y la de Elina Fernández, casada con Eduardo Costantini y que ahora usa su apellido renegando del anterior, tiene varios ingredientes: una infancia en Las Catitas, una carrera como modelo, un casamiento con uno de los empresarios más ricos y conocidos del país, una hija llamada Kahlo, una muestra sobre Frida Kahlo en el Malba y, ahora, una madre que salió públicamente a contar el drama familiar que asegura estar viviendo.
Elina Fernández Fantacci nació y creció en Santa Rosa, Mendoza. Según reconstruyó Los Andes, es hija de un comerciante de muebles usados y una maestra y tiene un solo hermano que es conocido en el ambiente de la política: Leonardo Fernández, funcionario provincial. A los 19 años, la ahora esposa del millonario, dejó Mendoza para instalarse en Buenos Aires, donde estudió Comunicación Social y comenzó a desarrollar una carrera en el modelaje.

El cuñado de Constantini
El vínculo de Leonardo Fernández con Eduardo Constantini se conoció en el 2023 porque el joven dio el batacazo en la interna de Cambia Mendoza para ser el candidato a intendente de Santa Rosa, pelea que perdería a manos de Flor Destéfanis. Pero al conocerse su historia, salió a la luz el vínculo familiar con el empresario millonario.
Actualmente, Fernández está al frente de la Dirección de Gestión y Fiscalización Ambiental, área que depende del ministerio de Energía y Ambiente que conduce Jimena Latorre. Es el presidente de la UCR santarrosina, el departamento con menos afiliados del partido y no pudo evitar una picardía del sector de la exintendenta, Norma Trigo, en una de las elecciones internas por candidaturas.

Dicen que va a ser candidato nuevamente, aunque pase más tiempo en el Gran Mendoza que en su Santa Rosa natal. Podría decirse que hay un hilo conductor entre los hermanos Fernández: ninguno echa raíces en el Este.
La conexión entre los dos hermanos quedó registrada en uno de los momentos más importantes de la vida de Elina: su casamiento con Eduardo Costantini, celebrado en febrero de 2020. Leonardo fue uno de los cuatro testigos de la unión civil, junto con Alejandro Moy, Julieta Colosia y Enrique Costantini, hermano del empresario. En la foto, aparecen los recién casados con Pedro Fallen, Leonardo Fernández, Claudia Fantacci (la madre de la novia), Alfredo Fernández (su padre) y Betty, su actual pareja.

Desde entonces, la vida de Elina cambió por completo. Pero en los últimos años sumó un nuevo capítulo: Frida Kahlo. La mendocina impulsó “Viva Frida”, la exposición que llegó por primera vez a Sudamérica y que desde septiembre se exhibe en el Malba, con ella como directora general del proyecto. La muestra reúne cientos de objetos personales de la artista mexicana.
Y ahí apareció buena parte del revuelo mediático. Elina contó públicamente que siente una conexión espiritual con Kahlo y llegó a afirmar que la artista le “manda mensajes”. También explicó que eligió el nombre Kahlo para su hija como homenaje a la pintora y que durante la preparación de la muestra tuvo experiencias que interpretó como señales de Frida.
La exposición también la enfrentó mediáticamente con Yanina Latorre, quien cuestionó duramente el lugar que ocupa Elina alrededor de la muestra y relató públicamente un enfrentamiento entre ambas durante una fiesta. Se trata, en cualquier caso, de la versión de Latorre sobre aquel episodio.
El drama familiar que quiere tapar Elina
Pero el último capítulo llegó desde un lugar mucho más íntimo: su propia familia. En una nota publicada por la revista Paparazzi, Claudia, la madre de Elina, habló sobre el distanciamiento con su hija y aseguró que prácticamente no tiene contacto con su nieta Kahlo.
Según el relato difundido por el medio, la mujer habría visto a la niña solamente cuando cumplió un año y luego una vez más en Uruguay, bajo condiciones que ella consideró restrictivas. También sostuvo que no comprende por qué su hija se habría alejado de ella y de Leonardo.
La misma publicación sostiene que Claudia no habría visto con buenos ojos las relaciones de su hija con hombres de mucha mayor edad y que actualmente su mayor deseo sería volver a tener contacto con su nieta. Sin embargo, no quiso perderse el coqueto evento en una de las zonas más top de Buenos Aires.
Así, detrás de la imagen de lujo, arte, alta costura y fiestas exclusivas aparece otra historia, mucho más doméstica y bastante menos glamorosa: la de una familia mendocina que quedó inevitablemente conectada con uno de los apellidos más poderosos del mundo del arte argentino.
De Las Catitas al Malba. Del modelaje a Frida Kahlo. Del casamiento de cuento al conflicto familiar. Y con un detalle que en Mendoza estaba oculto: el vínculo entre la política, el arte y la farándula.