La carne de cerdo continúa ganando protagonismo en la mesa de los argentinos y en los mercados internacionales. Durante 2026, el sector muestra un escenario de crecimiento sostenido, impulsado por un aumento del consumo interno, una mayor producción y un fuerte salto en las exportaciones.
Según datos difundidos por la cadena porcina, las ventas al exterior crecieron más de 150% en el primer semestre del año respecto del mismo período de 2025, mientras que la producción y la faena también registran incrementos, reflejando un mayor dinamismo de la actividad.
El crecimiento del sector se da en un contexto de cambios en los hábitos de consumo de los argentinos. El fuerte encarecimiento de la carne vacuna durante los últimos años llevó a muchos hogares a incorporar con mayor frecuencia otras proteínas, como el pollo y el cerdo.
De hecho, mientras el consumo de carne vacuna atraviesa uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas, el cerdo continúa ampliando su participación dentro de la dieta de los argentinos. Un informe reciente mostró que entre enero y mayo de este año el consumo de carne bovina cayó más de 11% interanual, con una reducción del consumo per cápita cercana a los 3 kilos por habitante.
Exportaciones en expansión
Uno de los principales motores del sector es el mercado externo. Durante los primeros meses de 2026, las exportaciones de carne porcina crecieron más de un 150%, impulsadas por una mayor demanda internacional y una mejora en la capacidad productiva de los frigoríficos argentinos.
Este desempeño se suma al crecimiento registrado en la producción nacional, que permitió abastecer tanto al mercado interno como a los compradores del exterior.
Más producción y mayor presencia en la mesa
Además del aumento de las exportaciones, la actividad porcina registró una suba en la cantidad de animales faenados y en el volumen de carne producida, consolidando una tendencia que se viene observando desde hace varios años.
El consumo también acompaña esa evolución. Cada vez más familias incorporan carne de cerdo en sus comidas habituales, tanto por una cuestión de precio como por la diversificación de cortes y productos disponibles en supermercados y carnicerías.
El fenómeno forma parte de un cambio más amplio en el consumo de proteínas en Argentina, donde el pollo y el cerdo vienen ganando espacio frente a la tradicional carne vacuna. Ya en 2025 ambas carnes habían alcanzado niveles históricos de consumo por habitante, una tendencia que continúa durante este año.
Aunque el sector atraviesa un momento favorable en términos de actividad, especialistas señalan que el desafío será sostener el crecimiento de la producción y las exportaciones sin descuidar el abastecimiento del mercado interno, en un contexto económico que todavía presenta incertidumbres para el consumo.
