Este 12 de febrero se cumplen 40 años del fallecimiento de Julio Cortázar, una de las figuras más emblemáticas de la literatura argentina y latinoamericana. Autor de “Rayuela”, “Bestiario” y “Final del juego”.
Nacido en Bruselas en 1914, pero con un corazón profundamente argentino, Cortázar transformó la manera de contar historias. El genio de la prosa desafiante que rompió con las estructuras tradicionales de la novela y el cuento, dando lugar a obras que invitan a la participación activa del lector. “Rayuela” (1963) es el mejor ejemplo de su genialidad: un libro que puede leerse de múltiples maneras y que puso en jaque la narrativa convencional.

Si bien pasó gran parte de su vida en París, Cortázar mantuvo un vínculo inquebrantable con Argentina. Su literatura reflejó preocupaciones políticas y sociales. Además, su capacidad para jugar con el lenguaje y explorar lo fantástico inspiró a generaciones de escritores y lectores que, hasta el día de hoy, siguen siguen estudiando su narrativa.

Julio Cortázar sigue vivo en cada una sus páginas, en su manera única de desafiar la realidad y en cada lector que se aventura en sus mundos. Su literatura, aún hoy, sigue siendo un punto de referencia ineludible para quienes buscan nuevas formas de entender la palabra escrita.
