Carmen Magro quedó a un paso de ser jueza penal, resta que jure. El pliego había sido enviado por Alfredo Cornejo y despertó algunas sospechas en los pasillos del Poder Judicial dado que la candidata trabajó codo a codo con dos ministros muy resistidos por el Gobernador: Mario Adaro y Omar Palermo.
Luego de desempeñarse en distintas oficinas judiciales, Carmen Magro asumió en agosto de 2014 como secretaria relatora de la Sala II (Penal) de la Suprema Corte. Su llegada coincidió con un período de fuertes transformaciones en el máximo tribunal provincial.
En ese momento, la Sala II estaba integrada por los jueces Mario Adaro, Omar Palermo y José Valerio, pero poco después fue disuelta como consecuencia de la reforma judicial que eliminó el sistema de especialidades. A partir de esos cambios, las causas comenzaron a sortearse entre todos los ministros de la Corte.

Durante el debate previo a la reforma, uno de los ejes de discusión fue el denominado “forum shopping”, una práctica que, según se señalaba, se había consolidado debido a que los expedientes ingresados durante la segunda quincena del mes quedaban bajo la órbita de esa sala. Esta situación generaba cuestionamientos, ya que sectores opositores concentraban allí sus presentaciones. En ese contexto, Adaro y Palermo —ambos propuestos en su momento por gobernadores peronistas— fueron objeto de críticas por su perfil considerado “garantista”.
La Sala II resolvía con mayoría de dos votos contra uno, con Palermo y Adaro coincidiendo en disidencias frente a Valerio. Los fallos más resonantes y controvertidos solían llevar esas firmas, lo que colocó a los magistrados identificados con el ala denominada “filoperonista” en el centro de cuestionamientos políticos y mediáticos.
Con el paso del tiempo, ese sector del tribunal comenzó a mostrar signos de reconfiguración. Un punto clave fue la presidencia de la Suprema Corte y el voto de Omar Palermo a favor de Dalmiro Garay, ex ministro de Gobierno durante la gestión de Alfredo Cornejo. De acuerdo con fuentes judiciales, en esa definición influyeron múltiples factores y contó también con el respaldo de Julio Gómez.
En esa misma línea, el año pasado el pliego de una jueza para el fuero de familia obtuvo un amplio acompañamiento de sectores opositores, un dato que refuerza la idea de un reordenamiento de alianzas y equilibrios dentro del máximo tribunal.
