En un acto cargado de simbolismo político en el Salón Blanco de la Casa Rosada, Juan Bautista Mahiques juró este jueves como nuevo ministro de Justicia de la Nación. Su designación no solo cierra la etapa de Mariano Cúneo Libarona, sino que ratifica la influencia de la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, en el diseño del gabinete nacional.
Mahiques desembarca en el área con una prioridad inmediata: reactivar los mecanismos de designación en un Poder Judicial que se encuentra al borde del colapso por la falta de nombramientos.
La primera gran medida del flamante ministro será el envío al Congreso de los pliegos para cubrir 313 vacantes críticas en la Magistratura y el Ministerio Público Fiscal. El diagnóstico oficial revela una parálisis institucional preocupante:
- Vacancia judicial: El 36% de los despachos de jueces nacionales y federales no tiene titular.
- Fiscalías acéfalas: Casi la mitad de los cargos (46%) en el Ministerio Público Fiscal están vacíos.
- Parálisis previa: En los últimos dos años de gestión, la cuenta de designaciones se mantuvo en cero, profundizando el cuello de botella en las causas penales y civiles.
A diferencia de la urgencia por los juzgados inferiores, Mahiques parece haber diseñado un plan de cautela respecto a la Corte Suprema. Si bien el presidente busca completar el máximo tribunal, la estrategia ministerial apunta a postergar los pliegos definitivos hasta 2027.
El objetivo es concentrar los esfuerzos inmediatos en:
- Sistema Acusatorio: Garantizar su debut en Comodoro Py para el próximo 20 de abril.
- Procuración General: Resolver el interinato de ocho años en la jefatura de los fiscales.
La llegada del nuevo titular también trajo consigo un cambio de nombres clave. Santiago Viola, hombre de extrema confianza de Karina Milei y apoderado de La Libertad Avanza, asumirá como Secretario de Justicia. Este movimiento desplaza a Sebastián Amerio y marca un giro en la correlación de fuerzas respecto al asesor Santiago Caputo.
