El presidente Javier Milei volvió a plantear sus fuertes cuestionamientos contra la Organización de las Naciones Unidas durante su exposición ante la Asamblea General, en Nueva York. En un discurso de fuerte contenido político, cuestionó el funcionamiento del organismo, defendió la posición argentina sobre las Islas Malvinas y planteó su rechazo a las regulaciones estatales sobre el desarrollo de la inteligencia artificial.
Uno de los principales ejes de su intervención estuvo relacionado con el rol de la ONU y con lo que el mandatario considera una falta de eficacia frente a diferentes conflictos internacionales. Milei sostuvo que el organismo perdió capacidad para hacer cumplir sus propias resoluciones y cuestionó particularmente sus posiciones en materia de derechos humanos, terrorismo y conflictos internacionales.
En ese marco, el Presidente volvió a poner a Malvinas en el centro de su discurso. Reivindicó el reclamo argentino de soberanía sobre las islas y los espacios marítimos circundantes, al tiempo que reclamó al Reino Unido retomar las negociaciones para avanzar hacia una solución pacífica de la disputa.
Milei también utilizó el caso Malvinas para cuestionar el funcionamiento de los organismos multilaterales. Según su planteo, existe una distancia entre las declaraciones y resoluciones internacionales y su aplicación concreta. En ese sentido, sostuvo que las instituciones pierden autoridad cuando sus decisiones no tienen consecuencias sobre los hechos.
El mandatario cuestionó además la interpretación británica del principio de libre determinación aplicado a los habitantes de las islas. Frente a esto, reclamó explicaciones sobre la manera en que ese criterio se compatibiliza con otros debates sobre autodeterminación que tienen lugar dentro del propio Reino Unido.
Durante su exposición, Milei reafirmó además que la Argentina mantendrá su participación en los espacios multilaterales, aunque marcó una diferencia entre cooperación y subordinación. También ratificó el alineamiento internacional de su gobierno con Estados Unidos e Israel, una posición que ya había planteado en anteriores intervenciones públicas.
Otro de los capítulos estuvo dedicado a la Agenda 2030, las políticas ambientales, las cuestiones de género y las regulaciones impulsadas desde organismos internacionales. Milei cuestionó ese enfoque y anticipó su rechazo a nuevas iniciativas que, según su visión, profundicen ese tipo de políticas.
El Presidente también apuntó contra el manejo internacional de la pandemia de coronavirus, al que presentó como uno de los ejemplos de decisiones que, desde su perspectiva, deberían ser revisadas. Sus críticas se inscribieron dentro de un cuestionamiento más amplio a la actuación de las instituciones internacionales durante las crisis globales.
Hacia el final de su discurso, Milei puso el foco en la inteligencia artificial, uno de los temas centrales de su agenda internacional. El mandatario defendió un desarrollo tecnológico con escasas restricciones preventivas y sostuvo que Argentina pretende convertirse en un destino competitivo para las inversiones y proyectos vinculados con esta tecnología.
En esa línea, planteó la posibilidad de avanzar con un marco jurídico específico, beneficios fiscales y una responsabilidad limitada para las empresas que trabajen con agentes de inteligencia artificial. Su postura se contrapone con los planteos de quienes impulsan mecanismos internacionales de supervisión y regulación de los riesgos asociados a esta tecnología.
De esta manera, el discurso de Milei ante la Asamblea General combinó tres grandes ejes: las críticas al funcionamiento de la ONU, el reclamo argentino por Malvinas y una defensa del desarrollo tecnológico con menor intervención estatal. La presentación se produjo durante su tercera participación ante el organismo como presidente argentino.
