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polilla de la vid
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Iscamen lanza un operativo histórico para productores: Tunuyán entre los primeros beneficiados

Este miércoles comienza la entrega de difusores de feromonas en Tunuyán por el Iscamen. Más de 4.000 productores recibirán insumos gratuitos.

Desde mañana, el Valle de Uco será protagonista en la nueva campaña de control de la polilla de la vid (Lobesia botrana), una plaga que amenaza la producción vitivinícola mendocina. El Iscamen confirmó que en su delegación de Tunuyán (Dalmau e Hipólito Yrigoyen, de 8 a 13 horas) se entregarán difusores de feromonas a productores de la zona, como parte del operativo 2025/2026.

En esta primera etapa, más de 4.000 productores de toda la provincia recibirán insumos gratuitos que permitirán proteger unas 50.000 hectáreas de viñedos en los cuatro oasis productivos. Los difusores son parte de la Técnica de Confusión Sexual (TCS), un método biológico que busca reducir las poblaciones del insecto sin dañar el ambiente ni la producción.

El plan incluye también feromonas pulverizables, insecticidas de bajo impacto, pulverizaciones aéreas y terrestres, y un sistema de alertas para aplicar tratamientos en momentos clave. Según remarcaron desde el organismo, los productores no deberán pagar ningún canon por la entrega de los materiales, y recibirán además guías técnicas para garantizar un uso correcto.

La campaña avanzará con una segunda etapa en los oasis Norte y Este, donde se realizarán tratamientos aéreos. Luego, en una tercera fase, el Valle de Uco será nuevamente priorizado con la entrega de fitosanitarios y la aplicación aérea de feromonas pulverizables, en función de los niveles de infestación.

Especialistas recordaron que el control temprano es fundamental: una sola hembra puede poner hasta 100 huevos y una pareja puede originar unas 250.000 polillas en una temporada. El uso adecuado de insecticidas en variedades de floración temprana como sauvignon blanc y chardonnay será clave para mantener la sanidad de los viñedos hasta noviembre.

Con este operativo, Mendoza busca cumplir con los protocolos fitosanitarios exigidos por mercados internacionales como Brasil y garantizar la calidad de la uva y la ciruela de exportación.

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