La catástrofe climática que afecta a Chile (principalmente en la zona norte) continúa dejando un saldo cada vez más grave. Las autoridades del país trasandino elevaron a 13 la cifra de fallecidos, mientras que otras 16 personas resultaron heridas y siete permanecen desaparecidas.
Según el último reporte del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), el fenómeno ya dejó 3.300 damnificados, entre ellos más de 1.300 personas alojadas en albergues, además de 63.250 personas aisladas debido a los cortes de rutas y al desborde de ríos y canales.
Además, hasta el momento se contabilizan 100 viviendas destruidas y más de 3.500 con daños de consideración, mientras continúan las tareas de asistencia en las zonas más comprometidas.
La directora de Senapred, Alicia Cebrián, informó que más de 87.000 personas permanecen sin suministro eléctrico en las regiones de Atacama y La Araucanía, con la mayor concentración de afectados en Coquimbo y Valparaíso. A ese panorama se suman 176.000 personas sin agua potable en Coquimbo y otras 5.000 en Atacama.
Frente a la magnitud de la emergencia, el Gobierno chileno intensificó el envío de ayuda humanitaria hacia las regiones más castigadas por el temporal. “Hoy salió un segundo avión con destino a la Región de Atacama, con nueve toneladas de ayuda humanitaria, totalizando un poco más de 150 toneladas de ayuda ya enviadas a las regiones y estando en proceso de entrega a las distintas comunas“, confirmó Cebrián.
La crisis llevó al Gobierno a decretar el estado de catástrofe el pasado lunes para las zonas del norte afectadas por las inundaciones. La medida fue adoptada debido al impacto del sistema frontal, que provocó aislamiento de localidades, desbordes de ríos y canales, anegamientos, interrupciones de servicios básicos y restricciones en las principales rutas del país.
