La creciente presión sobre los ingresos de los hogares continúa reflejándose en el sistema financiero. En Mendoza, el 28,8% de las personas que mantienen algún tipo de crédito registra al menos una deuda con más de 90 días de atraso, un porcentaje que ubica a la provincia por encima del promedio nacional y confirma las dificultades que enfrentan muchas familias para sostener el pago de sus compromisos.
El dato surge del último informe elaborado por la consultora Analytica, que analizó la información publicada por el Banco Central correspondiente a mayo de 2026. El relevamiento muestra que la morosidad sigue en aumento en todo el país y que, si bien el número de personas con deudas atrasadas se mantuvo prácticamente estable, crece el volumen de dinero comprometido.

Mendoza, por encima de la media nacional
A nivel nacional, el 26,8% de las personas con financiamiento presenta algún tipo de mora, lo que representa alrededor de 5,3 millones de argentinos. En paralelo, la irregularidad de la cartera de créditos destinada a las familias llegó al 15,9%, medio punto porcentual por encima del registro de abril.
En ese contexto, Mendoza exhibe un desempeño menos favorable que la media nacional. El 28,8% de sus deudores tiene obligaciones impagas con más de tres meses de atraso, un indicador similar al observado en provincias como Río Negro y Entre Ríos.
Aunque la provincia se encuentra lejos de los distritos con los peores niveles de morosidad —San Juan (35,2%), Catamarca (34,2%), San Luis (34,1%) y La Rioja (34%)—, el informe deja en evidencia que casi tres de cada diez mendocinos que accedieron a un crédito presentan dificultades para mantenerse al día con los pagos.
En el extremo opuesto aparecen la Ciudad de Buenos Aires, con un índice de mora del 16,1%, seguida por La Pampa (19,5%) y Neuquén (23,3%), que muestran los mejores indicadores del país.
Una deuda que sigue creciendo
Actualmente, unas 19,8 millones de personas poseen algún tipo de financiamiento dentro del sistema financiero ampliado, que contempla no sólo a los bancos, sino también a billeteras virtuales, fintech, mutuales, cooperativas, fideicomisos financieros y cadenas comerciales que ofrecen créditos para el consumo.
En conjunto, las familias argentinas acumulan deudas por $74,9 billones. De ese total, el 82,7% corresponde a entidades bancarias, mientras que el resto se distribuye entre distintos actores del sistema financiero no tradicional.
Si bien la cantidad de personas en mora prácticamente no varió durante mayo, la irregularidad de la cartera continúa aumentando, lo que indica que los atrasos involucran montos cada vez más elevados.
Los jóvenes siguen siendo los más afectados
El estudio también advierte que las mayores dificultades para cumplir con los pagos se concentran entre las personas de 18 a 30 años, el segmento que mantiene los peores indicadores tanto por cantidad de deudores como por monto adeudado.
Durante mayo se observó una leve baja en la proporción de jóvenes con deudas atrasadas, que pasó del 38,5% al 38,3%. Sin embargo, el porcentaje del dinero prestado que se encuentra en situación irregular aumentó del 27,4% al 28,1%.
En otras palabras, hay una menor cantidad de personas jóvenes en mora, pero quienes continúan atrasados adeudan sumas más importantes que meses atrás.
Los créditos no bancarios, con mayor morosidad
Otro de los aspectos destacados por Analytica es la diferencia entre los distintos tipos de financiamiento.
Entre quienes toman créditos únicamente en bancos, el 20% registra atrasos en sus pagos. En cambio, el porcentaje asciende al 28,4% entre quienes se financian exclusivamente mediante fintech o billeteras virtuales y trepa hasta el 31,8% en el caso de quienes recurren sólo a otras entidades no bancarias, como mutuales, cooperativas o casas comerciales.
La situación también se refleja en el monto de los préstamos. En este último grupo, casi la mitad del dinero otorgado —el 46,9%— se encuentra en condición irregular, un indicador que evidencia la mayor vulnerabilidad financiera de quienes dependen de este tipo de financiamiento para afrontar sus gastos cotidianos.
