Search
G3euhtCWcAAeFrI
MEJORAS PARA EL VÍCTOR

Gimnasia y Esgrima no descansa: proyecta mejorar su infraestructura para jugar la Liga Profesional

Luego de su ascenso, el Lobo firmó un convenio con la Subsecretaría de Deportes para modernizar su estadio y cumplir con los estándares que exige la Primera División.

La vida en Gimnasia y Esgrima de Mendoza sigue. Luego de los festejos por el ascenso a la Primera División del fútbol argentino, la actividad institucional del Lobo continúa y su dirigencia ya pone el foco en el futuro del club.

Si bien el plantel profesional tiene una merecida licencia, el presidente mensana, Fernando Porretta, ya planifica el 2026, que encontrará al Lobo compitiendo en la elite del fútbol argentino tras más de cuatro décadas de ausencia.

En ese contexto, el mandatario se reunió con Federico Chiapetta -Subsecretario de Deportes de Mendoza-, con quien firmó un convenio que tiene como finalidad mejorar las instalaciones del club.

El Club Gimnasia y Esgrima firmó un convenio con la Subsecretaría de Deportes del Gobierno de Mendoza con el fin de potenciar el plan de mejoras de infraestructura que nuestra Institución llevará adelante para jugar en la Liga Profesional de Fútbol de AFA“, anunció el Lobo desde sus redes sociales.

Según informaron desde las redes del Pituco, Porretta y Chiapetta recorrieron las instalaciones del club, donde el presidente blanquinegro “compartió los proyectos para modernizar espacios, mejorar la infraestructura y fortalecer la gestión deportiva” de Gimnasia y Esgrima.

Cabe destacar que las exigencias de la Liga Profesional no son las mismas que las del ascenso, por lo que -en caso de querer conservar la localía en el Víctor Legrotaglie-, el Lobo deberá afrontar obras para mejorar las condiciones del estadio. Entre los aspectos que exigen desde AFA, -además de temas de capacidad y estado de vestuarios- se destacan los ingresos al recinto, como así también la los espacios para una correcta transmisión televisiva de los partidos.

+ Noticias

CIUDAD DE MENDOZA

Por: Violeta Díaz Costa