En la semana el caso de la fiscal de homicidios, Claudia Ríos, causó conmoción en la provincia, y es que en medio de un juicio, un preso intentó matarla con un arma blanca de fabricación casera o como se la conoce tumbera.
El director del Servicio Penitenciario de Mendoza, Eduardo Orellana, dijo que el preso pudo haber escondido el arma en sus partes íntimas o más específicamente en una cavidad corporal. Asegurando con ello que existió un error humano en la cadena de custodia del detenido.
“La faca es un elemento irregular que termina en punta en forma de huevo alargada con un mango hecho artesanalmente en una tela que pudo haber entrado en una cavidad de esta persona. Ese pudo haber sido el motivo por el que no lo alertaron los sensores de metales. Tenemos prohibido revisar las cavidades de las personas, si hubiésemos tenido dudas, tendríamos que haber solicitado la presencia de un médico para que lo revise”, sentenció el director.
Lo que muchos no entendían es el por qué los reos estaban sin esposas y es que en un momento pidieron ir al baño, por lo que se les permitió que fueran sin esposas y allí se provocó el problema mayor.
“Uno de los custodios relató luego en el marco de la investigación que, dentro del baño, el preso se bajó los pantalones, por lo que una de las sospechas es que allí pudo haber extraído de su cuerpo el arma blanca”, aseguraron.
“La responsabilidad mayor recae sobre el Servicio Penitenciario que es el responsable de llevar las personas detenidas antes la autoridad que lo requieran. Ese traslado se realizó con personal especializado, con requisas en tres puntos, donde indudablemente en alguno de esos tres controles hubo una falla humana”, expresó el director en diálogo con Radio Mitre en Mendoza.

