La justicia mendocina investiga una grave denuncia de abuso sexual en la cárcel de Almafuerte, donde una reclusa trans de 44 años está acusada de atacar en reiteradas ocasiones a otra interna de 30 años. El caso salió a la luz tras la presentación de un hábeas corpus en junio pasado, cuando la víctima pidió que un juez revisara sus condiciones de detención.
La acusada es Pamela Yanet Gallos, quien arrastra un extenso historial de entradas y salidas de prisión por robos, daños y extorsión. Actualmente se encuentra imputada por abuso sexual con acceso carnal agravado por la convivencia, delito que contempla penas de entre 8 y 20 años de prisión. El fiscal de Delitos Sexuales, Gonzalo Marzal, además solicitó que se dicte prisión preventiva, por lo que el próximo jueves se realizará una audiencia clave que marcará el rumbo del expediente.

Según la denuncia, los hechos ocurrieron entre febrero y abril de este año en el pabellón 6, ala 1 de Almafuerte, donde ambas reclusas compartían espacio. La víctima aseguró que Gallos la sometía bajo amenazas con armas blancas, la agredía físicamente y hasta filmaba los abusos sexuales con un celular para luego extorsionar a su familia. En uno de los episodios relatados, la habría pateado, arrojado al suelo y quemado con agua caliente.
La denunciante cumple condena por provocar un incendio intencional, pero pidió protección judicial tras los reiterados ataques sufridos en el complejo penitenciario.
El caso encendió alarmas dentro del pabellón de Género y Diversidad de Almafuerte, donde conviven internos con distintas orientaciones sexuales. La investigación avanza y la resolución judicial podría sentar un precedente en torno al trato y resguardo de personas trans privadas de libertad.
