En más de una oportunidad se escuchó decir al intendente de Tupungato que la planta de residuos se iba a levantar sí o sí en las viejas instalaciones del matadero municipal, tensando la disputa con los vecinos autoconvocados a niveles casi insostenibles.
Pero, casi por arte de magia y con las elecciones a la vuelta de la esquina, el panorama cambió y el jefe comunal dio el brazo a torcer, para sorpresa de muchos, emitiendo un comunicado en el que dio la noticia de que la planta de reciclaje se levantará, si el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) da el OK, en el distrito del Cordón del Plata, en un terreno donado por terceros y que no le generará un endeudamiento mayor al municipio.
¿Manotazo de ahogado o aceptación del reclamo vecinal? Lo cierto es que cualquiera de las dos opciones llevan al mismo camino: las próximas elecciones generales donde se definirá al nuevo intendente en unos comicios que la UCR local no tiene para nada asegurados ya que el conflicto generó cierta apatía entre muchos de los que respaldaban a Soto.
El golpe de timón no es sorpresivo, era algo que se olía y se veía venir ahora, mañana o pasado porque, claro está, el riesgo de entregar la intendencia el próximo 24 de septiembre es alto y podría ser un cachetazo duro para un radicalismo provincial que viene de comerse una pared en las elecciones presidenciales del pasado fin de semana, donde el efecto Milei arrasó en Mendoza dejando muy mal parado a Cambia Mendoza en su empresa de llegar con tres diputados al Congreso de la Nación.
Ese es otro punto a tener en cuenta. Seguramente, y tras lo sucedido el domingo, Alfredo Cornejo levantó el teléfono para que cada uno de sus candidatos se mostrara más cercanos a la gente causando, así, un replanteamiento de Gustavo Soto en esa tensión con los vecinos. No por nada el comunicado apareció dos días después del simbronazo y a pocas semanas de haber plantado postura en la audiencia pública que se desarrolló en el salón del Hotel de Turismo.
Para la UCR, perder el único bastión radical en el Valle de Uco sería una catástrofe y eso Soto lo sabe muy bien, sobre todo porque ya le dieron la espalda en las PASO cuando su candidato, José Luis Giuliani, fue derrotado en la interna por Gustavo Aguilera, a quien el propio intendente le dio el OK para correr la carrera y se la terminó ganando desde adentro mismo de la comuna.
Por eso, no suena descabellada la idea de que Soto haya acusado recibo y se haya replanteado la situación con la planta de reciclaje (totalmente necesaria para el departamento), decisión que puede ser tomada de muy buena manera por aquel elector que coquetea con darle el voto a José Pellegrina, el hombre de Omar De Marchi en la comuna y quien asoma como la mayor amenaza para Cambia Mendoza en territorio tupungatino.
