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«La gente en general tiene desconfianza hacia todo lo que sean los controles del Estado, con bastantes razones, pero por eso hay que tener primero algunas reflexiones previas», aseguró el Superintendente Sergio Marinelli consultado por medios de la Provincia, ante el rol de Irrigación como uno de los entes controladores de la actividad minera.

Marinelli enumeró: «Primero, nosotros, que somos teóricamente los que vivimos en un desierto, hay que refrescar que no tenemos conciencia de desierto, porque nacimos en un oasis, y estamos acostumbrados a ver el agua en acequias, en las fincas, a tener piletas, jardines, que no son propias de un desierto. Ahora que hay escasez, pareciera que el agua se va acabando, entonces entra la desesperación porqué dicen los que la usan mayormente. «Ahora me va a faltar, y se la van a dar a la minería», piensa la gente, y esto no es así, y sin perjuicio de que existan o no otras actividades, tenemos que tomar conciencia de que al agua hay que usarla de la manera que nos resulte necesaria, y no que toda el agua es solamente de los que la usan para alguna actividad económica», dijo.

La Ley de Aguas al rescate

Como segundo punto, el funcionario continuó explicando que «la Ley de Aguas tiene todas las herramientas para que Irrigación, y yo en particular, pueda actuar de manera preventiva, posteriormente, ante cualquier actividad del ser humano que impacte negativamente en el recurso hídrico.

Es en estos casos que vale que Irrigación sea autárquica, un ente autónomo, donde la figura del Superintendente y los consejeros de riego tienen total autonomía frente a la decisión de cualquier autoridad política, sea quien sea», expuso.

Marinelli enfantizó su postura al explicar: «Me remito a un ejemplo cercano, que es parte de esta discusión sobre la desconfianza de la gente, como es el tema de la fractura hidráulica (fracking). Y dicen: “¿cómo, hay agua para esta actividad?”, y la respuesta es: depende donde, y depende del momento. Porqué nunca se comprometen recursos de manera definitiva, porqué ese sería un derecho que solamente da la Legislatura», manifestó.

Respecto a los permisos aclaró: «Lo que se puede hacer son permisos precarios, si la fuente de agua y la situación puntual lo permite, sin desatender las demandas que tienen derechos otorgados, como el caso del uso poblacional, aquella demanda que permite el uso bélico, que es el segundo que permite la ley, después el industrial, después el recreativo, y al final la minería», dijo.

La minería, en términos prácticos, actualmente no usa agua, que todos dicen que la utilizan, y como todos dicen, el fracking usa unos 600 productos químicos, no es así. Tenemos una red de monitoreo que está cerrada, con candado, donde a cada pozo donde se ha hecho fractura hidráulica hay un pozo de agua que tiene monitoreo y se hacen análisis», expuso Marinelli, para agregar: «La empresa, con la que sacamos muestra en conjunto, nos manejamos con un protocolo establecido por la Resolución 249, donde se estipuló la prohibición del uso de agua dulce para la fractura hidráulica, y de hecho se ha usado cero litros para el fracking».

Sin embargo el Superintendente reconoció que «sí se le ha dado agua previamente para el pozo, que es como cualquier pozo petrolero, y requiere de muy poquita agua dulce, que equivale al uso de una hectárea de viñedo a lo largo de todo un año, y eso hace que después tengan que usar agua de formación: la propia agua que sale después de que separan el petróleo, un agua de altísima salinidad. Esa agua la tratan y la usan para hacer la fractura», detalló claramente.

El peligro de contaminación no está, según Marinelli en la inyección del agua y el desborde de hidrocarburos a las napas, y lo explicó así: «El cuidado real no está tanto en la posible contaminación del acuífero, sino en el manejo de esas instalaciones que son las que puede tener algún tipo de rotura y hacer una contaminación del suelo, o en casos excepcionales pueden contaminar algún recurso superficial».

Respecto a la publicación de los estudios que se realizan -algo normal en un sistema republicano- el funcionario del agua explicó: «Cada vez que hay un análisis de agua, está puesto en la página (web) de Irrigación. Es la herramienta que estamos empezando a desplegar precisamente para el diálogo con la comunidad».

Acceso a los informes y estudios

Consultado Marinelli sobre el papel de agente contralor de su dependencia en las explotaciones, expuso: «Irrigación deberá elevar los informes para cada proyecto minero que se presente».

Marinelli ejemplificó con un caso extremo la tarea que tiene a cargo su entidad: «En el trabajo que está haciendo la Comisión Nacional de Energía Atómica para remediar los pasivos de la mina de Sierra Pintada, tras una larga discusión se terminó imponiendo lo que nosotros planteábamos respecto a cómo debíamos hacerlo para proteger, no sólo los cursos de agua, sino también el acuífero», dijo.

Tenemos que aprovechar, si hubiera emprendimientos, que nos de financiamiento necesario, que hoy no tenemos, para lo que nos hace falta urgente, que son inversiones para modernizar los sistemas de riego, para mejorar el funcionamiento y monitoreo de los acuíferos, y ser más eficientes, porque tiramos más de la mitad del agua en todos los usos que les damos», confesó Marinelli.

En el Valle de Uco no hay ninguna posibilidad de que se haga minería, porque toda la franja de cordillera está con reservas naturales, de la Laguna del Diamante hacia el norte, pasando por el Parque Provincial Tupungato, que luego empalma con el sector del Aconcagua, no hay ninguna manera de que ahí exista alguna explotación minera, y sin embargo es la zona de mayor efervescencia (social)», comentó

«Si hoy hubiera alguna posibilidad de crecimiento en el Valle de Uco, la hay, pero por productos agrícolas de muy alta envergadura, que están frenados porqué usamos mal el agua. Ahí nos hace falta más inversión, pero no para minería, sino para generar más proyectos agrícolas», dijo Marinelli para despejar fantasmas sobre la contaminación de ese ubérrimo oasis mendocino.

Sobre la máxima preocupación popular,  la contaminación con cianuro, Marinelli lo descartó enfáticamente: “Eso es imposible, por los estudios hidrogeológicos, que permiten saber qué pasa con el agua subterránea. Lo que pase en Malargüe, para que llegue a (General) Alvear, donde está el gran temor, es imposible», insistió, para agregar: «La gente tiene temor y hay que atender ese temor. No hay que darle sólo explicaciones, sino las pruebas con metodologías claras y transparentes de que va a haber garantías de lo medido», dijo.

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