El papa León XIV dejó este martes una definición contundente sobre la crisis en Venezuela al instar a Estados Unidos a privilegiar la presión económica y el diálogo, y a dejar como última instancia cualquier opción militar.
La declaración se produjo durante la rueda de prensa en el avión papal tras su visita a Líbano y marca un contraste directo con el trato que el papa Francisco había dado al gobierno de Nicolás Maduro, al que consideró en su momento un presidente legítimo y recibió en varias ocasiones en el Vaticano en términos cordiales y pastorales.

León XIV advirtió sobre el riesgo de una intervención armada en un momento de alta tensión regional. “Es mejor buscar maneras de diálogo, quizás presión, incluso presión económica, pero buscando otra manera para cambiar, si es lo que decide hacer Estados Unidos”, afirmó.
El contraste con el pontificado anterior quedó expuesto. León XIV se muestra más dispuesto a endurecer la postura internacional hacia Caracas, aunque sin avalar acciones bélicas. El nuevo pontífice enfatizó que la prioridad es “el bien del pueblo”, y confirmó que la Iglesia trabaja, a través de la Conferencia Episcopal y la nunciatura, para “calmar la situación”.
Según la portavoz del Departamento de Defensa, Kingsley Wilson, estas embarcaciones están tripuladas por grupos designados como “terroristas”. Wilson sostuvo que la inteligencia estadounidense “confirma sin lugar a dudas” quiénes son los tripulantes, aunque evitó detallar los métodos utilizados.
En este contexto, la postura de León XIV aparece como un giro en la diplomacia vaticana: más crítica con el régimen, más proclive a la presión internacional, pero sin romper con la doctrina pacifista, diferenciándose así de la línea dialoguista y de reconocimiento político que caracterizó al papa Francisco en sus reuniones con Maduro.
