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El kilo a $45.000: la cereza mendocina atraviesa una temporada difícil

Los productores de la zona enfrentan una caída en la cosecha por el clima irregular y el aumento del costo energético.

La temporada 2025 de cerezas comenzó con precios récord y una oferta limitada, un escenario que transformó al fruto mendocino en un verdadero artículo de lujo en los mercados argentinos. En el Gran Buenos Aires, el kilo de las primeras partidas provenientes de Mendoza alcanzó los $45.000, mientras que en el Mercado Central se comercializó a $30.000, con incrementos de más del 350% interanual.

Desde la Cámara de Cerezas de Mendoza, su presidente Diego Aguilar, también gerente de operaciones de Río Alara, explicó que la producción provincial sufrirá una merma respecto al año pasado debido a las condiciones climáticas irregulares. “Tuvimos un invierno errático, con poca acumulación de frío y zondas que afectaron la cuaja, sobre todo en el oasis norte. Aunque aumentó la superficie cultivada, habrá menos fruta, especialmente en las variedades tempranas”, detalló al Post.

A pesar del impacto general, el Valle de Uco logra sostener los niveles de producción del año anterior, principalmente con variedades autofértiles como Lapins y Santina, lo que consolida su papel como uno de los núcleos cereceros más estables de Mendoza. En total, la provincia produce entre 5.000 y 7.000 toneladas anuales, aunque este año la cifra se acercará al piso de ese rango.

Aguilar agregó que un tercio de la producción mendocina (unas 2.000 toneladas) se exporta y que ese volumen se mantiene relativamente constante. Sin embargo, la menor oferta local y la demanda sostenida explican los precios más altos“Hay muy poca fruta dando vueltas, no solo en Mendoza sino también en la Patagonia Norte”, sostuvo.

En origen, los productores vendieron las primeras cerezas entre $10.000 y $15.000 el kilo, aunque se espera que los valores bajen a $7.000 u $8.000 y se estabilicen durante el pico de temporada en torno a $2.000 o $3.000. Aun así, los costos operativos crecientes dificultan sostener la rentabilidad.

El aumento de la energía eléctrica, clave para el riego y la refrigeración, tuvo un impacto directo en la estructura de costos, pasando del 4% al 13% del total. A eso se suman fletes más caros y un financiamiento inaccesible“Las tasas son altísimas y complican mucho a los productores”, señaló Aguilar.

A diferencia de otros cultivos, la cereza sigue siendo intensiva en mano de obra: la cosecha es completamente manual y genera cientos de puestos de trabajo por finca. “Un cosechador levanta unos 200 kilos por día, y una hectárea puede dar 10.000 kilos. Es una actividad que sigue siendo muy humana y que no puede automatizarse”, subrayó el dirigente.

Con estos factores combinados (menos fruta, mayores costos y precios en alza), la cereza mendocina se consolida como un producto gourmet, especialmente valorado por su color, tamaño y dulzura. En el Valle de Uco, donde el cultivo encuentra su mejor equilibrio entre clima y suelo, los productores confían en que la llegada de fruta desde el sur del país pueda moderar los precios, aunque difícilmente regresen a los niveles de 2024.

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Por: Redacción NDI