Las heladas volvieron a poner en alerta al Valle de Uco durante los primeros días de septiembre, con temperaturas que en algunos sectores llegaron a varios grados bajo cero. El episodio encontró a la vid y a distintos frutales en una etapa especialmente vulnerable: brotes, flores y frutos recién formados pueden sufrir daños cuando se producen descensos bruscos de temperatura, y las consecuencias sobre la cosecha pueden recién dimensionarse con el paso de las semanas.
En distintas fincas valletanas, los productores debieron recurrir durante la madrugada a métodos de defensa contra las heladas, como calentadores, quemadores y riego por aspersión. La necesidad de mantener estas herramientas activas durante varias horas también representa un costo adicional para el sector, mientras que el humo generado por algunos sistemas llegó a ser visible desde rutas y accesos de la provincia. En los últimos días, además, el Gobierno provincial recorrió zonas afectadas y confirmó daños importantes, principalmente en la vid, con registros de entre 3 y 4 grados bajo cero durante varias horas en diferentes sectores.

El golpe llega además en un momento en el que el calendario agrícola ya había avanzado hacia la primavera, por lo que una helada tardía puede tener consecuencias diferentes a las de un episodio ocurrido durante el invierno. La Provincia considera septiembre, octubre y noviembre como los meses de mayor riesgo para los cultivos por la combinación entre bajas temperaturas y el avance de la floración y fructificación. En el caso del Valle de Uco, las heladas tardías son históricamente uno de los principales riesgos para las producciones frutícola y vitivinícola.
El frío también se siente puertas adentro. Las jornadas con temperaturas bajo cero obligan a extender el uso de estufas y otros sistemas de calefacción, justo cuando las familias esperaban comenzar a reducir ese gasto con la llegada de la primavera. A esto se suma la preocupación por la salud: los cambios bruscos de temperatura y la exposición prolongada al frío pueden favorecer problemas respiratorios, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades previas. En Mendoza ya se había advertido este año un incremento de consultas respiratorias asociado a la llegada de los primeros fríos.
Mientras el Valle de Uco espera que las temperaturas comiencen a estabilizarse, el verdadero impacto de estas heladas tardías todavía está por conocerse. Productores, familias y autoridades deberán atravesar los próximos días atentos a la evolución de los cultivos y de las temperaturas, en una primavera que, al menos por ahora, llegó con mucho menos calor del esperado.
