La consolidación del fenómeno climático El Niño comenzó a generar expectativas sobre sus posibles efectos en distintas regiones del país, incluido el Valle de Uco. Según los últimos informes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y organismos internacionales, existe una alta probabilidad de que el evento continúe fortaleciéndose durante los próximos meses, aunque sus impactos dependerán de la evolución de la atmósfera y de otros factores regionales.
En Mendoza, El Niño suele favorecer una mayor frecuencia de precipitaciones respecto de años influenciados por La Niña, especialmente durante la primavera y el verano. Esto podría traducirse en tormentas más intensas, una mejor acumulación de nieve en la cordillera —si las temperaturas acompañan— y una mayor disponibilidad de agua para riego. Sin embargo, los especialistas aclaran que el fenómeno no asegura lluvias abundantes ni determina por sí solo cómo será la temporada.

El comportamiento de El Niño también es seguido de cerca por el sector agropecuario, ya que las variaciones en las precipitaciones y las temperaturas pueden influir en los cultivos, la vitivinicultura y la gestión del recurso hídrico. Al mismo tiempo, un aumento de tormentas intensas podría incrementar el riesgo de granizo, crecidas repentinas o eventos meteorológicos severos, por lo que los organismos recomiendan mantenerse atentos a los pronósticos oficiales.
Desde el SMN recuerdan que El Niño modifica las probabilidades climáticas, pero no permite anticipar con precisión cuándo o dónde ocurrirá un evento extremo. Por ese motivo, las autoridades insisten en seguir las actualizaciones de los pronósticos estacionales y los avisos meteorológicos, especialmente de cara a la próxima temporada de primavera y verano.
