Los incrementos en alquileres, tarifas de energía, transporte y servicios de salud privada impulsarán en noviembre el gasto de los hogares, en un cierre de año marcado por una presión inflacionaria más fuerte y un índice de precios que vuelve a superar el 2%.
En la previa de las elecciones legislativas, la inflación retomó una tendencia ascendente —con una suba del 2,1% en septiembre—, aunque todavía por debajo de la volatilidad cambiaria. Según el Ministerio de Economía, esto demuestra un bajo nivel de traslado de la devaluación a los precios internos.
Las estimaciones de consultoras privadas indican que en octubre se mantuvo un comportamiento similar, con aumentos notorios en alimentos y bebidas no alcohólicas, los rubros que más golpean a los sectores de menores ingresos. En tanto, noviembre llegará con una presión adicional por la actualización de tarifas y servicios.
En cuanto a los alquileres, los contratos que se actualizan anualmente mediante el Índice de Contrato de Locación (ICL) del Banco Central tendrán una suba del 42,2% en noviembre. Para los ajustes trimestrales o cuatrimestrales se aplicará el proporcional correspondiente.
Las empresas de medicina prepaga también aplicarán incrementos de entre 2,1% y 2,8% en las cuotas de sus planes. Desde el sector señalan que las tarifas de la cobertura privada aún están en proceso de recuperación tras los congelamientos aplicados en años anteriores y que los aumentos buscan acompañar la evolución general de los precios.
Por último, se sumarán nuevos incrementos en las tarifas de energía. Según la Secretaría de Energía, el gas natural tendrá un aumento promedio del 3,8% en noviembre, mientras que la electricidad registrará una suba de magnitud similar, cuyo detalle se publicará el lunes.
