En menos de un año, los viajes internacionales del presidente Javier Milei han generado un gasto estatal superior a $2.308 millones. Durante este período, Milei visitó Estados Unidos en cinco ocasiones y realizó viajes para recibir premios personales, además de mantener reuniones oficiales con el Papa Francisco y otros jefes de Estado, así como encuentros con empresarios importantes.
En su primera presentación ante el Congreso, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, detalló los costos asumidos por el Estado para los traslados del presidente al exterior. Milei realizó trece viajes entre enero y agosto, con un costo total de $2.308.960.313,64.
Los viajes del presidente tuvieron diversos fines, desde encuentros bilaterales hasta actividades de su agenda personal, como la Cumbre Conservadora en Estados Unidos y la recepción de premios por parte de instituciones liberales y comunidades judías.
Según un cálculo de Ámbito basado en cifras de la Jefatura de Gabinete, el Estado gastó $754.472.513,48, además de u$s1.592.973,52 y 4.135,80 euros. Al cambio oficial, el costo total superó los $2.308 millones en los primeros ocho meses de gestión.
A continuación, un resumen de algunos de los viajes destacados:
- Davos (Suiza): Participación en el Foro Económico Mundial y reuniones con figuras como Kristalina Georgieva (FMI) y David Cameron. El costo fue de $36.457.666,54.
- Israel, Roma y Vaticano: Reuniones con líderes de Israel y el Papa Francisco, y participación en la canonización de Mama Antula. El gasto fue de $105.138.924,69.
- Estados Unidos: Participación en la Conferencia de la Acción Política Conservadora y encuentro con Donald Trump, con un costo de $38.023.927,81.
- Segunda visita a Estados Unidos: Recibió la distinción de “Embajador Internacional de la Luz” y se reunió con Elon Musk. El costo total fue de $65.147.591,45 y u$s39.750,95.
- España: Presentación de su libro en Madrid y reuniones con líderes políticos y empresarios. El gasto fue de $78.564.889,61 y u$s92.354,93.
Los viajes restantes incluyeron visitas a Brasil, otros países europeos, y más eventos en Estados Unidos, sumando gastos significativos para el Estado argentino en apenas ocho meses de gestión.
