El Día del Padre dejó un balance negativo para el comercio minorista argentino, con una caída del 1,7% en las ventas respecto al año anterior, según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Ni las promociones, ni los descuentos lograron revertir un escenario de consumo estancado, donde los comercios hicieron esfuerzos que no se tradujeron en resultados.
“Fue un Día del Padre frío y no sólo por el clima”, señaló Vicente Lourenzo, vocero de CAME, al describir el panorama de una jornada clave para las pequeñas y medianas empresas. El bajo nivel de consumo encendió las alarmas del sector, que ya arrastra una tendencia a la baja desde años anteriores.
El ticket promedio se ubicó entre $40.000 y $50.000, una cifra considerada baja frente a los precios actuales. Según Lourenzo, los consumidores optaron por regalos más económicos, priorizando la austeridad. “En vez de tres obsequios, muchos eligieron uno solo”, detalló.

La retracción se suma a una cadena de caídas: en 2024 las ventas habían bajado un 10,2% y en 2023 un 1,2%, consolidando una curva descendente en una fecha que, hasta hace poco, representaba una oportunidad para repuntar. El Día del Padre ya no funciona como motor comercial, advierte el informe.
A esto se suman factores estructurales que agravan la situación. Junio es un mes exigente para las pymes, con obligaciones como sueldos, aguinaldos e impuestos. En otras épocas, fechas como esta ayudaban a equilibrar las cuentas, pero esta vez no alcanzó ni con el 90% de los negocios ofreciendo promociones.
Desde CAME también señalaron la fuerte competencia del comercio online, incluidos los marketplaces del exterior, como otro de los motivos que restó movimiento a los negocios locales. El mal clima del fin de semana también fue mencionado como un obstáculo.
La preocupación no termina con este informe. Según anticipó Lourenzo, si no hay medidas para sostener a las pymes y mejorar el poder adquisitivo, el segundo semestre podría ser aún más duro para el comercio argentino.
