Tras los reiterados reclamos de vecinos por desbordes cloacales y fuertes olores en distintos sectores de Guaymallén, la empresa Aguas Mendocinas (AYSAM) anunció un plan de contingencia para intentar resolver los problemas que afectan a dos colectores clave del sistema sanitario del Gran Mendoza.
Desde la compañía explicaron que las tareas se concentran en el sistema cloacal ubicado en Severo del Castillo y calle 2 de Mayo (en Corralitos) y en el colector Tirasso (en Guaymallén), donde además se implementaron operativos de emergencia para sostener el funcionamiento del servicio.
La situación llevó al intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, a declarar la emergencia ambiental en el tramo de calle Tirasso (una zona donde los vecinos denunciaron malos olores y desbordes) y a exigir medidas concretas para mitigar el impacto sanitario y ambiental.
Según detalló la empresa, las intervenciones forman parte de un plan de inversión destinado a modernizar la red cloacal y prevenir nuevos colapsos, en un contexto donde las tormentas intensas y el desgaste natural de infraestructuras construidas hace décadas complican el funcionamiento del sistema.
El problema en Corralitos: una red clave con desgaste estructural
Uno de los puntos más críticos es la Colectora Máxima Noreste (una de las principales arterias del sistema cloacal metropolitano). Esta infraestructura fue construida en la década de 1980 con hormigón armado, tiene una extensión de 26 kilómetros y puede transportar hasta 1.700 litros por segundo.
De acuerdo con los técnicos de AYSAM, el conducto presenta procesos de corrosión provocados por gases cloacales y un problema de diseño en el tramo de calle 2 de Mayo (donde la falta de pendiente favorece la acumulación de sedimentos).

Los desbordes registrados el 31 de enero, el 21 y 25 de febrero y el 7 de marzo de 2026 fueron vinculados principalmente a tormentas extraordinarias que saturaron el sistema cloacal.
El inconveniente se agrava porque gran parte del agua de lluvia ingresa al sistema a través de conexiones clandestinas de desagües pluviales (una práctica que no está permitida), lo que provoca un volumen muy superior al que la red está diseñada para transportar.
El diagnóstico técnico también reveló un dato preocupante: tramos que habían sido limpiados completamente en enero volvieron a acumular hasta un 35% de sedimentos en menos de 30 días.
Operativos de emergencia para contener los desbordes
Ante la gravedad de la situación, la empresa activó protocolos especiales para reducir el impacto sanitario y ambiental en las zonas afectadas.
Entre las acciones implementadas se destacan:
- Control inmediato de los desbordes durante la misma jornada en que se detectan.
- Desinfección sistemática de las áreas afectadas para evitar riesgos sanitarios.
- Aislamiento del sistema de riego (para impedir que los líquidos cloacales contaminen canales destinados a la producción agrícola).
- Limpieza profunda del colector, que ya permitió retirar 452 metros cúbicos de material sólido (principalmente piedras y sedimentos).
Como medida preventiva frente a lluvias intensas, AYSAM solicitó autorización al Departamento General de Irrigación para realizar descargas controladas en el canal Pescara (una alternativa utilizada para evitar desbordes mayores).
Según informaron, estas operaciones se realizan bajo estrictos controles sanitarios, con cloración permanente y monitoreo diario de la calidad del agua (cuyos resultados se informan a la Unidad Fiscal especializada en delitos ambientales).
La empresa también pidió colaboración a los vecinos para regularizar las conexiones domiciliarias y evitar derivar agua de lluvia al sistema cloacal (una práctica que incrementa el riesgo de colapsos).
