El Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) anunció resultados que pueden marcar un antes y un después en la lucha contra el dengue: los ensayos realizados en Guaymallén, Godoy Cruz y San Martín demostraron que la técnica del insecto estéril permite reducir hasta un 90% la población del Aedes aegypti, mosquito transmisor de dengue, zika y chikunguña. La confirmación llega luego de diez meses de liberaciones continuas de ejemplares tratados en la Bioplanta de Santa Rosa.
El procedimiento forma parte de la TIE (Técnica del Insecto Estéril), una estrategia biológica que el organismo sanitario desarrolla con apoyo del Ministerio de Salud y la cooperación técnica de la Agencia Internacional de Energía Atómica. La clave del método es soltar mosquitos macho esterilizados que compiten con los silvestres por el apareamiento, disminuyendo así el nacimiento de nuevas generaciones y frenando la expansión del vector.

Desde Iscamen remarcaron que estos ensayos “son parte de los procesos de mejora continua” indispensables para planificar una futura aplicación masiva. Durante 2024 y los primeros meses de 2025, miles de Aedes aegypti estériles fueron liberados en zonas estratégicas de Guaymallén, Godoy Cruz y San Martín, como complemento de otras acciones: eliminación de criaderos, monitoreo constante y control químico focalizado.
Entre marzo y junio de este año se desarrollaron las pruebas más intensivas, centradas en dos barrios de Guaymallén. Allí se evaluó el rendimiento del mosquito estéril frente al silvestre. Los resultados fueron categóricos: en las áreas intervenidas, la población del vector se redujo en una proporción de 10 a 1, mientras que las zonas testigo, donde no se realizaron liberaciones, mantuvieron niveles habituales de presencia del insecto.
Este éxito abre un nuevo capítulo para la salud pública provincial. Ahora, Iscamen debe validar formalmente los datos y avanzar hacia la etapa más ambiciosa: escalar la producción de mosquitos estériles para extender el método a toda Mendoza, especialmente de cara al verano, cuando aumenta el riesgo epidemiológico.

La técnica del insecto estéril no es nueva, pero sí innovadora en su aplicación contra el Aedes aegypti. Se trata de un método ambientalmente seguro, no químico y aprobado internacionalmente, utilizado en seis continentes para controlar plagas sanitarias y productivas, desde la mosca tsetsé hasta polillas agrícolas y el gusano barrenador del ganado. En Mendoza, la TIE ya probó su eficacia contra la Mosca del Mediterráneo y la Lobesia Botrana, dos amenazas históricas para la producción frutícola y vitivinícola.
El proceso comienza con la separación de pupas por sexo en la Bioplanta de Santa Rosa. Allí se crían los machos, que luego son esterilizados y liberados en territorio. Sólo se sueltan machos porque no pican: se alimentan de néctar y jugos de frutas, a diferencia de las hembras —las únicas que consumen sangre—, responsables de la transmisión de enfermedades.
Con los resultados sobre la mesa, Mendoza se posiciona como una de las provincias pioneras en el uso de biotecnología para controlar el dengue. El desafío que viene es grande: validar, producir y liberar a gran escala.
