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historia oscura

D2 Mendoza: cómo funcionaba el mayor centro clandestino de detención en el Palacio Policial

El ex D2 fue el principal centro clandestino de detención, tortura y exterminio de Mendoza durante la última dictadura.

En pleno corazón de Mendoza, el edificio del Palacio Policial de Mendoza albergó durante la última dictadura militar uno de los centros clandestinos más importantes de la provincia: el D2. Allí operó un sistema de detención ilegal, tortura y aislamiento que hoy es reconstruido a través de testimonios y espacios de memoria.

Actualmente, el Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ExD2 administra parte de las instalaciones, donde se conservan celdas del entrepiso, una sala de exposiciones y el lugar identificado como antigua sala de torturas. Sin embargo, existe otro sector en el subsuelo que permanece cerrado al público, del que solo pueden observarse pequeñas ventanas enrejadas desde el exterior.

En ese nivel funcionaban celdas individuales aún más reducidas que las visibles hoy. Entre ellas se encontraba el denominado “calabozo cero”, un espacio mínimo utilizado para castigos extremos y aislamiento total de los detenidos, descrito como una estructura vertical que limitaba casi por completo el movimiento.

El ingreso de las personas detenidas se realizaba por vías completamente distintas a las del público general. Mientras la explanada principal estaba destinada a trámites administrativos, los secuestrados eran ingresados por el estacionamiento, generalmente vendados y trasladados en vehículos particulares. Desde allí, eran llevados directamente a sectores internos del edificio, entre ellos la sala conocida como “acumuladores”, señalada en distintos relatos como un área de tortura.

El edificio, ubicado junto al Auditorio Ángel Bustelo, responde a un estilo arquitectónico brutalista. Sus estructuras de hormigón, pasillos interconectados y entrepisos generan una circulación interna compleja. Esa configuración permitía un control constante de los movimientos dentro del lugar, facilitando la vigilancia por parte de quienes conocían su funcionamiento.

Además, el diseño incluía elementos como parasoles separados del cuerpo principal del edificio, que posibilitaban recorrer el perímetro sin ser visto desde el exterior. Estas características arquitectónicas eran funcionales a un esquema de control y aislamiento, según se desprende de distintas reconstrucciones históricas.

Hoy, el predio cumple un rol clave en la preservación de la memoria. A través de visitas, actividades y testimonios, se busca visibilizar lo ocurrido en ese lugar y aportar a la construcción de una memoria colectiva sobre los hechos registrados durante ese período.

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Por: Ignacio Cuquejo