Las estadísticas son realmente alarmantes: en el Gran Mendoza el 41,4% de los niños y adolescentes viven en ambientes con algún tipo de contaminación. Así lo indicó el primer informe del 2024 del Barómetro de la Deuda Social en Argentina, perteneciente a la Universidad Católica (UCA).
Estos estudios tratan sobre Diagnóstico de Hábitat Infantil para un Desarrollo Sostenible, y abarcan situaciones como la contaminación ambiental, el acceso a los servicios básicos, hasta la percepción de inseguridad.
Si bien el caso del Gran Mendoza es considerado como una de las zonas más favorables, si se encuentran algunos aspectos que está bueno señalar.
A mediados de 2023, se informó que casi la mitad de la población de niños y adolescentes en la Argentina vivía en espacios con algún déficit en las condiciones del medio ambiente de vida. En el caso de Mendoza, ese porcentaje es del 41,4%. Como contaminación, el informe destaca: plagas, seguido por basurales a cielo abierto, quema de basura, y en menor medida, la presencia de fábricas contaminantes.

Además, el 7,3% de los niños y adolescentes mendocinos, viven en casas con algún déficit en las cloacas, al 25,6% les ocurre una situación similar con la conexión a la red de gas natural y mientras los chicos afectados por déficit al acceso de agua es bajo (de 1,2%) es alta la percepción de que falta agua en su barrio: esto es así en el 15,7% de los casos.
Cabe destacar que en el informe se observa, también, las condiciones preocupantes de hacinamiento. En el Gran Mendoza, el 16,5% de los chicos de entre 0 y 17 años viven en condiciones de hacinamiento: esto es hogares con 3 o más personas por cuarto.
Por último, el 9,6% de los niños y adolescentes del Gran Mendoza viven en casas consideradas precarias, ya sea por su tipo (cuarto, inquilinato, conventillo, casillas, rancho, piezas de hotel, vivienda en lugar de trabajo) o sus materiales (adobe con o sin revoque, maderas, chapa o cartón).
