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Cosecha de ajo: nuevas tecnologías prometen hasta un 30% más de eficacia

Nuevos equipos permiten automatizar tareas que hasta ahora requerían una fuerte intervención manual. Mayor velocidad de trabajo, reducción de costos y optimización de los tiempos aparecen como las principales ventajas para un cultivo clave de Mendoza.

Con el inicio de una nueva temporada de cosecha de ajo cada vez más cerca, los productores mendocinos comienzan a definir la logística, organizar cuadrillas y calcular los recursos que demandará una de las etapas más críticas del ciclo productivo. En ese escenario, la incorporación de nuevas tecnologías promete transformar una actividad históricamente intensiva en mano de obra.

En este contexto, una de las novedades para el ajo es la cosechadora-cortadora Zocapi de cuatro hilos, equipada con mesa de limpieza y sistema automático de descarga a bines (contenedores de recolección de gran capacidad).

La máquina, comercializada por la empresa mendocina Agrocosecha, trabaja cuatro líneas de cultivo en simultáneo: arranca el ajo, lo alinea mediante dos líneas de correas, corta los tallos a la misma altura, limpia las cabezas y deposita el producto listo para su traslado al galpón de secado.

Además de agilizar el trabajo, estas máquinas incorporan sistemas de limpieza y desbroce que disminuyen la necesidad de realizar tareas posteriores sobre el producto. Esto se traduce en una menor demanda de personal durante la cosecha, uno de los factores que más inciden en los costos de producción del cultivo.

Otra de las ventajas es el incremento de la capacidad de trabajo. Según estimaciones del sector, los nuevos equipos pueden cosechar entre un 20% y un 30% más que generaciones anteriores, aunque su mayor rendimiento también exige adaptar la infraestructura de recepción y secado para acompañar el volumen de ajo procesado.

La modernización también alcanza a quienes continúan utilizando el sistema tradicional de secado con tallo. Las nuevas arrancadoras-atadoras incorporan mejoras que permiten trabajar a mayor velocidad y con menor intervención del operario, elevando la capacidad de cosecha entre un 10% y un 15% respecto de los modelos anteriores. A esto se suman sistemas automáticos de atado, limpieza de raíces por vibración y una distribución más uniforme del ajo sobre el terreno para favorecer el secado.

La incorporación de este tipo de maquinaria refleja una tendencia que ya se observa en las principales regiones productoras del mundo y que comienza a consolidarse en Mendoza. Para un cultivo donde los tiempos de cosecha son determinantes y cada jornada perdida puede afectar la calidad del producto, la tecnología se presenta como una herramienta para mejorar la eficiencia, optimizar recursos y hacer más competitiva una de las economías regionales más importantes de la provincia.

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