El Gobierno de Mendoza dio a conocer los resultados del Sistema Único de Ingreso al Servicio Penitenciario Provincial, un plan que comenzó en febrero y que busca impedir el ingreso de drogas, celulares y objetos prohibidos a las cárceles. A seis meses de su implementación, el balance confirma la eficacia del programa: se detectaron más de 100 intentos de ingreso irregular, incluyendo casi 2 kilos de marihuana, 856 gramos de cocaína, cuatro celulares y semillas de cannabis.
El sistema centraliza el control desde el Centro de Monitoreo y Operaciones de Boulogne Sur Mer, donde se emplean cámaras de alta definición, detectores de metales y dispositivos biométricos con reconocimiento facial. Según la ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus, el plan “demuestra que el control funciona y que estamos avanzando hacia un modelo más eficiente y transparente”.

Los procedimientos detectaron irregularidades no sólo entre visitantes, sino también entre nueve agentes penitenciarios y un enfermero, quienes fueron alcanzados por sumarios administrativos y actuaciones judiciales. “Este sistema no sólo evita conflictos dentro de los penales, sino que corta los canales de tráfico y comunicación de redes delictivas hacia el exterior”, explicó Rus durante la presentación, acompañada por Eduardo Orellana, director general del Servicio Penitenciario.
El protocolo de ingreso, similar al de un aeropuerto, obliga a pasar por revisiones exhaustivas y un único punto de acceso, con el 98% del personal penitenciario ya registrado por reconocimiento facial. En los próximos meses, las visitas habituales también serán incorporadas al sistema.
Además, el plan incluye la instalación de 300 nuevas cámaras de vigilancia, cuya adjudicación será publicada en el Boletín Oficial, y una profunda capacitación del personal penitenciario en uso de escáneres, comunicación Tetra y análisis de imágenes mediante inteligencia artificial.
Actualmente, las 22 unidades penitenciarias de Mendoza están interconectadas y monitoreadas en tiempo real. Orellana destacó que “la tecnología ahora certifica lo que ocurre dentro de los penales, mientras otro equipo analiza las imágenes para anticipar incidentes”.
