Este martes, la Unión Vitivinícola Argentina, la Asociación de Viñateros de Mendoza y la Cámara Riojana de Productores Agropecuarios presentaron una acción de amparo para que se suspenda la aplicación de la desregulación en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), prevista para el 1 de enero de 2026. El planteo busca frenar la normativa que vuelve optativos ciertos controles y registros históricos del organismo, entre ellos el Certificado de Ingreso de Uvas (CIU).
En un comunicado difundido en la red social “X”, las entidades señalaron: “Frente a los reiterados pedidos realizados a las autoridades del Ministerio de Desregulación para reincorporar el CIU y su obligatoriedad, y ante la falta de respuestas, presentamos una acción de amparo para garantizar el título de propiedad del productor vitivinícola y la trazabilidad del producto”.
A su vez, también expresaron que “coincidimos con políticas desregulación y simplificación de los organismos del Estado. Pero entendemos la importancia de mantener herramientas exitosas como el CIU, que no generan burocracia ni mayor costo”.
🛑 Frente a los reiterados pedidos realizados a las autoridades del Ministerio de Desregulación para reincorporar el CIU y su obligatoriedad, y ante la falta de respuestas, @ACOVI_, @uva_mendoza, Asociación Viñateros de Mendoza y Cámara Riojana de Productores Agropecuarios… pic.twitter.com/TbvigGNkq6
— ACOVI (@ACOVI_) December 2, 2025
Desde la Asociación de Viñateros de Mendoza, Matías Manzanares sostuvo que lamentan haber llegado a esta instancia y calificó la situación como “totalmente un absurdo y un capricho del ministro de Desregulación, Sturzenegger”, y afirmó que el sector venía dialogando con Nación para mantener la obligatoriedad del CIU incluso antes de que se publicara la Resolución 37/2025. Además, recordó que cuando el ministro visitó Mendoza “todas las entidades y los ministros de Producción de Mendoza y San Juan insistieron en que no podía ser optativo”.
Manzanares remarcó que el CIU garantiza trazabilidad y seguridad jurídica, ya que permite conocer cuántos kilos de uva se entregan y resguarda al productor en casos de elaboración a terceros, y explicó que el certificado “era un instrumento bilateral, que tenía constancia tanto la bodega como el productor de haber entregado la uva”, y que en escenarios de concurso o quiebra del establecimiento permitía separar el vino del productor respecto del de la bodega. “Era indispensable para garantizar y darle seguridad al productor que había entregado la uva de poder cobrar después”, afirmó.
El reclamo judicial se formalizó luego de que representantes de entidades de distintas provincias productoras plantearan a Federico Sturzenegger que, aunque apoyan la reducción de trámites y controles, la obligatoriedad del CIU es esencial para asegurar la trazabilidad. La Resolución Nº 37/2025 del Gobierno nacional, cuestionada por casi todas las cámaras salvo Bodegas de Argentina, redefine de manera profunda el rol del INV: desde enero de 2026 solo controlará el vino embotellado, dejando de fiscalizar las etapas iniciales e intermedias de la cadena.
La reforma implica la eliminación de alrededor de 5.000 inspecciones presenciales anuales y el reemplazo de certificaciones por declaraciones juradas digitales. También unifica normas mediante un Digesto que deroga 973 regulaciones y suprime trámites como permisos de tránsito, declaraciones semanales de elaboración y más de 140.000 autorizaciones anuales.
Entre esos cambios se incluye la eliminación del CIU como requisito obligatorio, un punto que -según las entidades- abre la puerta a la pérdida de trazabilidad, inseguridad jurídica y riesgos de circulación de vinos “de origen desconocido o mentiroso”.
