Desarrollado en Estados Unidos en la década de 1960, el programa ISR fue diseñado con aportes de expertos en psicología y deporte. Su objetivo es claro: enseñar a los niños a girar sobre su espalda y mantenerse a flote, aumentando sus posibilidades de supervivencia en caso de caída al agua. Para los más grandes, el método combina natación, flotación y respiración, permitiendo que busquen una salida segura.
Entrenamiento adaptado según la edad
- Bebés que aún no caminan: Aprenden a girar sobre su espalda y mantener la cabeza fuera del agua.
- Niños con mayor movilidad: Desarrollan la habilidad de alternar entre nadar y flotar.
Cada sesión es personalizada y sigue protocolos estrictos de seguridad para garantizar un aprendizaje eficaz.
Simulaciones en condiciones reales
El entrenamiento tiene una duración de 6 a 7 semanas, con clases de 10 minutos diarias. Antes de completar el programa, los niños deben superar simulaciones de caídas al agua, primero con traje de baño y luego con ropa de verano e invierno, preparándolos para reaccionar en escenarios reales.
