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Comedores: cada vez más jubilados mendocinos hacen fila por un plato de comida

Cáritas Junín adviertió que muchos adultos mayores ya no pueden cubrir sus necesidades básicas. Se reparten más de mil viandas por día.

La olla solidaria de Cáritas Junín ya no sólo alimenta a familias sin ingresos: cada vez más jubilados mendocinos se suman a la fila por un plato caliente. La advertencia la hizo el padre Daniel Caballero, párroco de la iglesia San Isidro Labrador y referente de la colecta anual de Cáritas, quien describió con crudeza cómo “los nuevos pobres” ahora también tienen canas.

La campaña solidaria comenzó el lunes 3 de junio y se despliega con alcancías en semáforos, supermercados y comercios, con el objetivo de reunir fondos para sostener la asistencia social en un contexto donde crece la demanda y se multiplica la vulnerabilidad. Cáritas no espera que la ayuda sea buscada: sale al encuentro, recorriendo villas, barrios populares y asistiendo incluso en la Terminal de Ómnibus.

Comedor Los Horneritos.
El comedor Horneritos de Mendoza, otra institución que brindó contención a los necesitados.

Los fondos recaudados se distribuyen en tres niveles: una parte se destina a emergencias nacionales, otra a obras sociales en Mendoza y un tercio queda en Junín, donde se financian talleres de cocina, costura y actividades que apuntan a la capacitación y el autoabastecimiento de las personas. “El año pasado compramos telas, hilos, relleno, para que aprendan a hacer su propia ropa y sus acolchados para el invierno”, contó Caballero al Mendoza Today.

Pero en paralelo al trabajo de formación y contención, la necesidad urgente crece. Según el sacerdote, el martes pasado se entregaron más de mil viandas, con un guiso caliente, pan, fruta y un alfajor para los chicos. “Ahora que viene el invierno, tratamos de sumar más calorías, porque cada vez son más”, relató.

El dato más impactante es el perfil de quienes piden ayuda: “Hoy se han sumado muchos jubilados, que cobran la mínima y no llegan. Algunos pagan alquiler, otros cuidan hijos discapacitados y no tienen cobertura médica”, señaló Caballero, visiblemente afectado.

El deterioro del tejido social y el aumento de la pobreza entre adultos mayores muestran que la crisis ya no se mide sólo en cifras, sino en cuerpos que resisten el frío con lo justo. La colecta de Cáritas, más que una campaña de caridad, se convirtió en una red de auxilio para quienes la pensión ya no les alcanza ni para comer.

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