La semana que pasó volvió a subir la nafta en Mendoza. A raíz de eso el debate por el costo del combustible en la Provincia volvió a instalarse en la agenda política. Desde el Frente Verde exigieron que se retome el tratamiento de una propuesta legislativa presentada originalmente por el exlegislador provincial Emanuel Fugazzotto, que busca establecer una tarifa diferencial de combustibles para Mendoza.
La propuesta apunta directamente al rol de Mendoza en la mesa de decisiones de la principal petrolera del país. El proyecto estipula que el director representante de la provincia en el directorio de YPF asuma un rol activo en la defensa de los intereses locales, argumentando que los mendocinos cargan con los costos ambientales de la extracción y la refinación de crudo sin recibir ningún beneficio a cambio.
Desde la fuerza política denunciaron la asimetría que sufren los usuarios locales en comparación con otras regiones del país. En ese sentido, remarcaron los siguientes puntos de conflicto:
Entre los argumentos mencionan la “desigualdad regional”. Mientras que las provincias de la Patagonia gozan de subsidios y tarifas diferenciales debido a su carácter de productoras energéticas, Mendoza, que también produce y refina, paga el combustible a valores más altos que otras zonas del país.
“Los combustibles no pueden seguir siendo una variable de ajuste que destruya la economía de los hogares mendocinos mientras la representación política local evita dar una discusión de fondo sobre el precio que pagamos”, señalaron referentes del espacio.
Desde el Frente Verde insistieron en que el proyecto de Fugazzotto no es una medida aislada, sino el punto de partida para una estrategia energética integral. Esta política debería equilibrar la balanza entre la capacidad de producción local, la refinación y el verdadero impacto socioeconómico que tiene la actividad sobre la calidad de vida de las familias mendocinas.
Para concluir, advirtieron que convalidar los constantes incrementos de precios de manera pasiva, sin activar herramientas de negociación ni defender ventajas comparativas para Mendoza, representa una “resignación de recursos” que termina pagando la clase trabajadora.
