Casi cuatro meses pasaron desde que se diera a conocer que dos personas de Vista Flores –Tunuyán– fueron diagnosticados con botulismo tras haber consumido una conserva casera de tomates. Con el correr de las semanas, la situación de los pacientes -un padre de 51 años y su hija de 15- fue tornándose más preocupante.
En ese contexto, tras largos meses de lucha, se dio a conocer que Manuel Arrue fue dado de alta esta semana y continúa su recuperación con internación domiciliaria. Así lo confirmó su esposa, Miriam.
Sin embargo, la evolución de su hija Lara no es igual, ya que continúa internada en terapia intensiva en e hospital Carrillo, en Las Heras. Según trascendió, su pronóstico es reservado.

Ante esta alarmante situación, Miriam -madre de Lara- señaló que debe trasladarse diariamente para acompañar a su hija, lo que le genera a la familia enormes gastos económicos.
En ese sentido, hace algunas semanas familiares de los pacientes se comunicaron con Diario NDI para poder conseguir ayuda para seguir afrontando la delicada situación por la que están atravesando. En aquel entonces, Andrés -hermano de Manuel- había adelantado que “él está un poco mejor, le tienen que poner un stent. Mi sobrinita está operada. No le funcionaba el intestino. Tiene que empezar la fisio. Está muy delicada“.
En relación a los gastos que debe afrontar la familia, Andrés había dejado su número de contacto (2622528445) para que aquellas personas que deseen colaborar puedan comunicarse con él.
Cabe recordar que Manuel y Lara se contagiaron de botulismo en Vista Flores tras el consumo de una conserva de tomate, por lo que fueron ingresados al hospital Scaravelli. Luego serían derivados a distintas clínicas: mientras el padre sería trasladado a la clínica Amano de Godoy Cruz, la niña sería ingresada al hospital Carrillo de Las Heras.
¿Qué es el botulismo?
El botulismo es una enfermedad causada por una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum, presente en el suelo y el agua.
La enfermedad se origina por la ingesta de alimentos contaminados en los que la bacteria crece sin oxígeno y con baja acidez. La toxina no puede detectarse por el gusto, el olor ni la apariencia del alimento.
Aunque su incidencia es baja, tiene una alta tasa de mortalidad si no se diagnostica y trata de manera temprana. Cabe destacar que no se transmite de persona a persona.
Los síntomas suelen aparecer entre 12 y 36 horas después del consumo e incluyen visión doble, dificultad para hablar o tragar, sequedad de boca y debilidad generalizada. En los casos más severos puede provocar parálisis total o falla respiratoria.
