El sábado la nafta volvió a subir en Mendoza y el litro de súper se vende a $2.022 en las estaciones de YPF. La evolución de los valores muestran la aceleración: el litro de súper pasó de $1.707 el 8 de marzo a $2.022 el 28, con subas casi ininterrumpidas.
A raíz de esta situación, el diputado peronista, Germán Gómez, presentó un pedido de informes poniendo el foco en la pérdida del beneficio histórico que tenía la provincia como productora y refinadora.
En detalle
Lo que durante años fue una ventaja competitiva para los bolsillos mendocinos parece haber pasado a la historia. El legislador busca desentrañar por qué Mendoza dejó de tener precios diferenciales en los combustibles, a pesar de albergar el Complejo Industrial Luján de Cuyo, la segunda refinería más grande de Argentina.
El proyecto describe que el precio de la nafta en la provincia se comporta como el “Correcaminos”, avanzando a una velocidad que deja rezagados a los salarios, a los productores agrícolas y a las familias que intentan sobrevivir al estancamiento económico.
Según los datos de enero de 2026, la brecha de precios que favorecía a Mendoza se ha reducido drásticamente. Lo que antes era un reconocimiento a los bajos costos logísticos (al producirse el combustible “en casa”), hoy parece haberse licuado en una política de aumentos sistemáticos por parte de YPF que superan la media nacional.
La clave del reclamo reside en el Acta Acuerdo de 2011 (ratificada por el Decreto 1.465). En aquel entonces, Mendoza prorrogó las concesiones petroleras a cambio de compromisos de inversión y, fundamentalmente, de precios más competitivos para los ciudadanos locales.
“Mendoza cedió sus concesiones y asumió los pasivos de una industria de casi un siglo. Lo mínimo que corresponde es que el Gobierno defienda los beneficios derivados de esa cesión”, señala el documento.
Puntos clave
- El rol de Luján de Cuyo: La refinería procesa más del 35% de la producción de YPF y abastece a 14 provincias. Resulta inexplicable que los mendocinos paguen casi lo mismo que en provincias del norte, donde el costo de transporte es significativamente mayor.
- El silencio oficial: El proyecto cuestiona la inacción del Poder Ejecutivo Provincial ante la Secretaría de Energía de la Nación y la propia YPF.
- Impacto productivo: Se solicita una evaluación del daño causado a sectores críticos como la vitivinicultura, la fruticultura y el transporte de cargas, que han visto cómo desaparece el “colchón” que brindaba el combustible barato.
Para Gómez, esta convergencia de precios no es una casualidad del mercado, sino una “omisión grave” de control por parte de las autoridades provinciales. Mientras la economía mendocina atraviesa uno de sus periodos más complejos, el fin del precio diferencial se suma como un nuevo lastre para la competitividad regional.
