Adriana García asumió este sábado como rectora de la Universidad Nacional de Cuyo y, en su primer discurso al frente de la institución, fijó una de las principales definiciones políticas de su gestión: la universidad pública no debe quedar condicionada por el gobierno de turno. La nueva conducción, que completará junto a la vicerrectora Ana Sisti, cuestionó el rumbo de las políticas nacionales para la educación superior y reivindicó la autonomía universitaria como principio para definir las prioridades de la institución.
Sisti fue la primera en hablar y también marcó una postura crítica frente al Gobierno de Javier Milei. Durante su discurso rechazó las caracterizaciones que vinculan a las universidades con posiciones extremas y sostuvo: “No somos terroristas, sino generadores de pensamiento crítico”. Ambas autoridades anticiparon así una relación que podría estar atravesada por reclamos por el presupuesto, los salarios docentes y no docentes y los recursos necesarios para garantizar el funcionamiento de la universidad.

García también defendió a la UNCuyo como un espacio para el intercambio de ideas y la convivencia de diferentes posiciones. La inclusión y la perspectiva de género ocuparán un lugar central en la nueva gestión, que además estará encabezada por primera vez por dos mujeres. En ese marco, la rectora destacó el rol del colectivo Mujeres y Universidad y señaló que los contratos de la administración anterior serán revisados considerando la situación particular de cada persona.
Entre los objetivos planteados para los próximos cuatro años, García destacó la necesidad de fortalecer la formación de los estudiantes para su inserción laboral y ampliar la participación de los graduados en la vida universitaria. También puso el foco en los colegios de la UNCuyo y volvió a defender una propuesta de su campaña: que los docentes de las escuelas preuniversitarias puedan votar en la elección de autoridades, una definición que fue recibida con una ovación durante el acto de asunción.
