Nicolás Maduro pasa sus primeras horas encarcelado en el Centro de Detención Metropolitano de Nueva York (MDC, por sus siglas en inglés), ubicado en el distrito de Brooklyn de la ciudad neoyorquina. El presidente de Venezuela fue trasladado hacia Estados Unidos tras su captura en Caracas, donde será juzgado por un juez federal por entre otros delitos narcoterrorismo.
La prisión donde está Maduro no es precisamente una de las mejores. Es una de las cárceles que peor reputación tiene en la ciudad y acumula denuncias por falta de personal, delincuencia dentro de sus instalaciones y duras condiciones de vida dentro de ella.

Como decíamos, no tiene muy buena fama el MDC de Brooklyn. Tal y como refleja EFE, son incontables las malas experiencias vividas en la cárcel. Por ejemplo, una antigua presa, la británica Ghislaine Maxwell, socia de Jeffrey Epstein, denunció condiciones “inhumanas, crueles y degradantes” e incluso comparó su celda con la de Hannibal Lecter en El silencio de los corderos.
Por sus rejas han pasado presos tan famosos como El Chapo Guzmán, el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, Luigi Mangione, acusado de asesinar el director ejecutivo de la aseguradora United HealthCare o el rapero Sean Diddy Combs.

“Cama de una pulgada y media sin almohada”
Otro de los presos famosos fue el exasesor del presidente Trump, Michael Cohen, quien recordaba su estancia en la prisión describiendo la “cama de acero con un colchón de una pulgada y media sin almohada en una celda de ocho por diez pies”. “Repugnante”, agregaba.
Por último, el exsecretario mexicano de Seguridad Pública, Genaro García Luna, denunció que incluso había presentado homicidios y apuñalamientos dentro de la cárcel.
Otro de los asuntos espinosos de la cárcel es cuando estuvo una semana sin electricidad ni calefacción en 2019, unos días en los que la temperatura llegó a desplomarse hasta los 15 grados bajo cero. La situación se enquistó tanto que muchos presos interpusieron una demanda colectiva que terminó con una indemnización total de 10 millones de dólares para los denunciantes por tener que soportar condiciones inhumanas de vida.
