Las tareas de remediación ambiental que se desarrollan en el Complejo Minero Fabril Sierra Pintada, en San Rafael, continúan avanzando. Con ese fin, se están llevando adelante nuevas obras de infraestructura, sistemas de monitoreo y etapas de tratamiento destinadas a gestionar los pasivos generados durante la actividad minera que se desarrolló en el lugar entre 1975 y 1997.
Los avances fueron presentados durante una recorrida de autoridades provinciales, nacionales y organismos técnicos por el predio, considerado como el mayor yacimiento de uranio conocido de Argentina. En este sentido, cabe recordar que entre 1975 y 1997 el complejo produjo aproximadamente 1.600 toneladas de uranio, equivalente a cerca del 20% del recurso total estimado de la mina.
Así, durante la visita se inspeccionaron la cantera histórica, la Planta de Tratamiento de Uranio y las principales obras construidas en el marco del plan de saneamiento ambiental aprobado mediante la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de 2019. También se expusieron los sistemas de control actualmente en funcionamiento y las etapas pendientes para completar el proceso.
Qué obras se han llevado a cabo
Entre las principales intervenciones realizadas en los últimos años se encuentran la construcción de los vasos 4 y 5, el dique pulmón, el dique de disposición final DN 8-9, el tratamiento de lodos y efluentes del dique DN3, además del reacondicionamiento integral de la Planta de Tratamiento de Uranio.

A ello se suma la construcción de la Planta de Tratamiento de Radio y Arsénico, una obra considerada clave para completar el sistema integral de remediación.
Según explicaron desde la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el proyecto también incorporó laboratorios, sistemas de control, instalaciones complementarias y la obtención de la Licencia de Parada Prolongada otorgada por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), requisito necesario para continuar con las distintas etapas previstas.
Entre las obras ejecutadas se destacan un dique de disposición final con doble membrana de polietileno de alta densidad (HDPE), 2,6 kilómetros de cañerías para conducción de agua, vasos impermeabilizados, sistemas de captación de filtraciones y la ampliación de la Planta de Tratamiento de Uranio.
Todas las instalaciones fueron sometidas a pruebas geoeléctricas, ensayos neumáticos, controles de vacío y verificaciones de calidad antes de su puesta en funcionamiento.
Durante la recorrida, la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, sostuvo que las tareas continúan desarrollándose y afirmó que el complejo mantiene actividad permanente mientras avanza el cumplimiento de los compromisos establecidos en la Declaración de Impacto Ambiental vigente.
“Hoy existe la coordinación que debería haber existido desde siempre. Entre 2019 y 2023 hubo una ralentización de las actividades producto de limitaciones presupuestarias y de una menor articulación entre las autoridades competentes. Eso es precisamente lo que estamos trabajando para revertir”, explicó Latorre.
Cómo es el tratamiento de agua de cantera
Uno de los componentes centrales del proyecto es el tratamiento del agua acumulada en la cantera minera. De acuerdo con lo informado por los responsables técnicos del complejo, el agua es sometida inicialmente a un proceso de reducción de concentraciones de uranio mediante la Planta de Tratamiento de Uranio. Posteriormente será derivada a la Planta de Tratamiento de Radio y Arsénico, actualmente en construcción, donde se completará el proceso de depuración.

Los residuos generados durante estas tareas serán depositados en el dique DN 8-9, una estructura especialmente diseñada para la disposición segura de materiales, equipada con sistemas de impermeabilización y detección de posibles filtraciones.
Una vez concluido el tratamiento, el agua será almacenada en un vaso de control para realizar análisis de calidad antes de ser destinada a un sistema de riego para Áreas de Cultivos Restringidos Especiales (ACRE).
Los controles a las tareas de remediación
Las tareas de remediación son supervisadas por distintos organismos provinciales y nacionales. Además, la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria (FCAI) de la Universidad Nacional de Cuyo actúa como auditor externo desde la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental.
Según se informó durante la recorrida, la comisión auditora realiza monitoreos periódicos cada 15 o 20 días y elabora informes bimestrales que son remitidos a los organismos de control.
Desde la FCAI señalaron que, hasta el momento, los resultados obtenidos se mantienen dentro de los parámetros ambientales establecidos y que no se registraron valores fuera de los rangos previstos, incluso durante eventos climáticos de gran magnitud ocurridos durante el último verano.
