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ENDEUDAMIENTO
INFORME REGIONAL

Argentina tiene la morosidad más alta de América Latina: casi triplica el promedio regional

l 7,3% de la cartera de créditos del país se encuentra en situación irregular, frente al 2,78% regional. El dato contrasta con otro récord negativo: Argentina también tiene el menor nivel de crédito sobre el PBI de los países analizados.

La Argentina encabeza el ranking de morosidad de América Latina, con un 7,3% de su cartera crediticia en situación irregular. El dato adquiere todavía mayor relevancia porque el país tiene, al mismo tiempo, el menor nivel de crédito en relación con el Producto Bruto Interno (PBI) de la región.

Los números surgen de un informe de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), elaborado con datos correspondientes al primer trimestre de 2026.

Mientras la morosidad argentina alcanza el 7,3%, el promedio latinoamericano se ubica en 2,78%. Es decir, la proporción local es más de dos veces y media superior a la media regional.

Argentina, en lo más alto del ranking de morosidad

La diferencia también aparece al comparar al país con sus vecinos y otras economías latinoamericanas. Detrás de Argentina se encuentran Brasil, con una morosidad del 4,3%, y Colombia, con el 3,7%.

En el otro extremo aparecen República Dominicana, con apenas 1,1%; El Salvador, con 1,4%; y Uruguay, con 1,7%.
El problema, además, no es exclusivamente argentino. La cartera vencida en América Latina aumentó un 10% respecto de diciembre de 2025 y llegó en marzo de este año a casi US$104.621 millones.

Sin embargo, el nivel registrado en Argentina se despega considerablemente del promedio.

Poco crédito, pero muchas dificultades para pagarlo

El otro dato que expone la situación argentina es el peso que tiene el financiamiento dentro de la economía.

El crédito representa apenas el 14,3% del PBI argentino, mientras que el promedio de América Latina alcanza el 47,3%.

De esta manera, Argentina presenta el ratio crédito/PBI más bajo entre los 16 países analizados, pese a registrar simultáneamente el mayor porcentaje de préstamos en situación irregular.

El crédito al sector privado había comenzado a recuperarse durante los últimos dos años, favorecido por la desaceleración de la inflación, la estabilidad cambiaria y la menor competencia de los títulos remunerados del Banco Central.

Pero la expansión del financiamiento también estuvo acompañada por un incremento de los incumplimientos.

$14 billones en préstamos presentan irregularidades

Otro de los números que muestra la dimensión del problema es el volumen de deuda comprometida. Los préstamos en situación irregular en Argentina ascienden a aproximadamente $14 billones.

Casi dos tercios se concentran en el sistema bancario tradicional, mientras que el tercio restante corresponde a fintech y otros prestadores no bancarios, entre ellos cooperativas, mutuales y tarjetas vinculadas a supermercados o cadenas de electrodomésticos.

A esto se suma otro indicador que genera preocupación: la cobertura bancaria frente a posibles pérdidas.

Según Felaban, Argentina presenta un nivel de cobertura del 84% y es, junto con Panamá, uno de los pocos países relevados que se encuentran por debajo del 100%.

La diferencia es significativa frente a República Dominicana, cuya cobertura alcanza el 316%; Uruguay, con 226%; o Ecuador, con 210%.

El endeudamiento vuelve al centro de la discusión

El aumento de la morosidad se produce en un escenario en el que las dificultades para cumplir con las obligaciones financieras se convirtieron en un problema para millones de argentinos.

Según los datos citados en el informe, alrededor de 7 millones de personas afrontan deudas, mientras crece la discusión sobre qué rol debería asumir el Estado ante el incremento de los incumplimientos.

Desde el Gobierno nacional sostienen que se trata de una relación entre privados y descartan intervenir, mientras que otros sectores reclaman medidas del Banco Central para atender la situación.

El informe regional suma ahora un nuevo dato al debate: Argentina no solo encabeza la morosidad latinoamericana, sino que lo hace pese a tener un mercado de crédito considerablemente más pequeño que el de sus vecinos.

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