En el discurso de apertura de sesiones ordinarias, el presidente Javier Milei anunciaría una profunda reforma electoral que incluirá la eliminación de las PASO y cambios en el financiamiento de campañas. El proyecto busca simplificar el sistema de votación y reducir el gasto público, en un año clave para la política argentina.
Según fuentes oficiales, el eje central del proyecto que podría anunciarse este domingo 1 de marzo será la eliminación de las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias). El argumento formal se apoya en el ahorro fiscal y en la necesidad de “simplificar” el proceso electoral, evitando que la ciudadanía deba votar más de una vez. De acuerdo con estimaciones de la Dirección Nacional Electoral, la supresión de las primarias podría implicar un ahorro cercano a los 70 millones de dólares.
Sin embargo, el trasfondo es también político. En el oficialismo consideran que las primarias no resultan necesarias para un espacio que no enfrenta disputas internas relevantes. En cambio, para sectores de la oposición peronista, las PASO podrían funcionar como mecanismo ordenador ante la falta de liderazgo definido.
Otro punto clave del proyecto sería la consolidación de la Boleta Única de Papel (BUP) en todo el país. Si bien las provincias tienen autonomía para definir sus sistemas locales, el Gobierno buscará impulsar el debate en los 23 distritos y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para avanzar hacia un esquema unificado.

La reforma también alcanzaría la ley de financiamiento de los partidos políticos. El borrador prevé reducir o eliminar el financiamiento público de campañas, incrementar los topes de aportes privados y suprimir la obligación de los medios de comunicación de ceder espacios gratuitos para publicidad electoral. El modelo se asemejaría más al esquema de países como Estados Unidos, donde cada fuerza compra su espacio en el mercado.
Además, se evalúa acortar los plazos de difusión de encuestas electorales y crear la figura de un fiscal general ante la Cámara Nacional Electoral, reforzando el control institucional del proceso.
La iniciativa retoma puntos de la frustrada Reforma para el Fortalecimiento Electoral, diseñada por el asesor presidencial Santiago Caputo. Ahora, el oficialismo buscará instalar el debate como una prioridad legislativa para 2026.
Con la bandera del déficit cero y la promesa de modernizar el sistema, Milei se prepara para abrir un nuevo frente de discusión en el Congreso. Lo que se definirá no será solo cuánto cuesta votar, sino bajo qué reglas competirán los partidos en los próximos años.
