El acuerdo comercial firmado entre Estados Unidos y Argentina abre un nuevo escenario político y económico, con posibles efectos directos en las economías regionales. La firma fue encabezada por el canciller Pablo Quirno, quien destacó públicamente el entendimiento bilateral y remarcó el compromiso del país con el comercio internacional y reglas claras.
Para analizar el alcance del acuerdo, “Aconcagua” dialogó con la especialista en comercio exterior Delia Flores, quien señaló que se trata de un entendimiento de alto impacto por la rapidez con la que avanzó y por la voluntad política de ambas partes. Según explicó, este tipo de acuerdos modifica de manera sustancial el clima comercial entre los países involucrados.
Flores precisó que el acuerdo incluye más de 2.000 productos negociados, abarcando sectores estratégicos para la economía argentina. En ese marco, confirmó que productos clave para Mendoza, como el vino y el aceite de oliva, forman parte del entendimiento. “Cuando se firma un acuerdo de comercio y servicios, cambia completamente el ánimo comercial”, sostuvo.

Desde una perspectiva regional, la especialista indicó que el acuerdo mejora la posición de Mendoza frente a otros competidores, como Chile, que ya contaba con un tratado de libre comercio con Estados Unidos. En particular, consideró que la inclusión del vino puede ampliar la presencia de los productos mendocinos en el mercado estadounidense y en otros destinos internacionales.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es la ampliación del cupo de exportación de carne vacuna, que se fijó en 100.000 toneladas libres de aranceles. Según Flores, esta medida puede incentivar inversiones y aumentar la producción, al brindar previsibilidad a los actores del sector agroindustrial.
Desde el ámbito rural, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Carlos Catagnari, valoró el acuerdo como una respuesta a un reclamo histórico del sector, al considerar que la apertura comercial favorece la actividad económica y la integración internacional. En esa línea, destacó la importancia de contar con reglas claras para el desarrollo productivo.
En cuanto a su implementación, la especialista explicó que el acuerdo todavía debe ser ratificado por el Congreso argentino, mientras que Estados Unidos deberá cumplir con sus propios procesos institucionales. No obstante, indicó que los plazos previstos son breves y que la intención de ambas partes es ponerlo en vigencia lo antes posible.
Finalmente, Flores señaló que, si bien no se requieren gestiones inmediatas a nivel individual, el sector privado deberá prepararse para un escenario más competitivo, fortaleciendo vínculos comerciales y explorando nuevos mercados ante las oportunidades que pueda generar el acuerdo.
