La trayectoria del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) y los montos de las prestaciones sociales se convierten una vez más en la referencia central para evaluar la coyuntura económica del país
El valor del SMVM para noviembre de 2025 no presenta variaciones en comparación con los meses anteriores. Este freno en la actualización del ingreso base contrasta con la persistente inercia inflacionaria.
El monto mensual se mantiene en $322.200 para los empleados de jornada completa (48 horas semanales). Para aquellos que trabajan por hora, la cifra es de $1.610 por hora. Esta estabilidad subraya una pausa prolongada en la revisión del piso salarial, generando presión sobre los actores sociales para convocar al Consejo Nacional del Empleo y acordar una recomposición.
Cuándo aumentará
Hasta el momento, no existe una fecha confirmada para el próximo reajuste del Salario Mínimo. No hay reportes de avances concretos para convocar al Consejo, lo que intensifica la expectativa entre los sectores que exigen una corrección urgente para mitigar la pérdida de poder adquisitivo acumulada.
El SMVM no solo afecta directamente a los trabajadores formales, sino que también es el valor de referencia ($322.200) que determina los montos de múltiples derechos sociales y prestaciones administradas por la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), tales como las asignaciones familiares y las pensiones no contributivas.
Jubilaciones y penssiones
En contraste con el salario mínimo, las prestaciones gestionadas por ANSES sí incorporan un ajuste del 2,1% en noviembre de 2025, calculado según el índice de inflación registrado en el mes de septiembre.
- Haber Mínimo: La jubilación mínima ascenderá a $333.150,65 antes de incluir cualquier refuerzo extraordinario.
- Refuerzo Total: Al considerar el bono adicional de $70.000, el monto total que percibirá el jubilado con el haber mínimo alcanzará los $403.150,65.
Este incremento busca amortiguar el efecto de la inflación sobre los ingresos de los jubilados. Sin embargo, en un contexto de fuerte presión sobre los ingresos, el ritmo de actualización de estas prestaciones previsionales sigue siendo objeto de debate respecto a su suficiencia para compensar el deterioro del poder de compra.
