Cada 3 de diciembre se recuerda el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha que busca poner en el centro algo muy simple pero todavía pendiente: que todas las personas puedan vivir, moverse y participar sin barreras.
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hoy unas 1.300 millones de personas (cerca del 16 % de la población mundial) conviven con alguna forma de discapacidad.

El día nació como una forma de visibilizar los obstáculos que aún existen, desde la falta de rampas hasta estereotipos que persisten en el trato cotidiano. También apunta a reforzar la importancia de garantizar derechos y de crear espacios más amables en la educación, el trabajo, el transporte y la vida comunitaria.
En los últimos años se dieron pasos importantes, pero todavía hay mucho por hacer. La accesibilidad digital, la inclusión laboral y la formación en perspectiva de discapacidad siguen siendo temas que requieren más compromiso por parte del Estado, las instituciones y la sociedad en general.
